¿Cuánto tiempo pasa una persona en la sala de espera de un hospital? ¿A qué hora se saturan ciertas áreas? ¿En qué puntos permanecen más tiempo los pacientes y sus acompañantes? Las señales digitales generadas dentro de los hospitales comienzan a ofrecer respuestas a estas preguntas y a construir una radiografía de cómo se mueven las personas por sus instalaciones durante el día. La información proveniente de las redes inalámbricas, analizada de manera agregada y anónima, permite estimar tiempos de permanencia, concentración de usuarios y variaciones en la actividad.
Por ejemplo, una acumulación recurrente de personas en una sala de espera o área administrativa puede ser una señal para revisar qué ocurre en ese punto. También permite identificar los horarios de mayor demanda y contrastarlos con los recursos disponibles, como personal, espacios y capacidad de atención. “Comprender tiempos de espera, niveles de ocupación y recorridos ayuda a optimizar recursos y a ofrecer una mejor experiencia para pacientes, acompañantes y colaboradores”, señaló Yassef Lotina, CEO de Datawifi. Pero para que los hospitales puedan utilizar esta información necesitan primero contar con una infraestructura capaz de sostener el creciente número de dispositivos y servicios digitales que ya forman parte de la atención. De acuerdo con un análisis de Datawifi , 65% de los hospitales en América Latina carece de redes wifi robustas para soportar la demanda de datos y dispositivos. El rezago de infraestructura ocurre mientras la digitalización ya forma parte de distintas etapas de la práctica médica. El estudio Médic@ digital en México, elaborado por la Fundación Mexicana para la Salud (FUNSALUD), encontró que 70% de los médicos utiliza un smartphone en su práctica profesional. Además, 45% reporta ofrecer consultas virtuales y cuatro de cada 10 utilizan un expediente clínico electrónico especializado. El mismo estudio señala que la integración de tecnologías de información y comunicación en el consultorio ha facilitado el registro, la medición y el seguimiento de los pacientes. Esto significa que la conectividad ya no funciona únicamente como un servicio adicional para pacientes o trabajadores. También sostiene procesos relacionados con la atención médica, desde la consulta y el seguimiento hasta el manejo de expedientes y la comunicación entre profesionales y pacientes. “En el sector salud la conectividad ha dejado de ser un servicio para convertirse en un pilar de la experiencia del paciente y sus familiares. Un entorno hospitalario con una red wifi bien gestionada transforma cada proceso, desde la admisión del paciente hasta la entrega de resultados digitales, pasando por la gestión automatizada de turnos”, afirmó Lotina.
Una infraestructura que también puede medir los recorridos La digitalización hospitalaria todavía enfrenta rezagosLas redes hospitalarias, además de conectar dispositivos, pueden aportar información sobre el uso de las instalaciones. FlowMetrics, una solución de Datawifi, estima de forma agregada y anónima la presencia, los tiempos de permanencia y los recorridos de las personas, incluso sin conexión directa a la red. Esto permite identificar concentraciones o cambios en los flujos y contrastarlos con horarios, capacidad y personal disponible. La información puede utilizarse, por ejemplo, para detectar que una determinada área concentra personas durante ciertas horas del día o que los usuarios permanecen más tiempo del esperado en un punto específico. El objetivo no es sustituir los indicadores clínicos, administrativos ni los sistemas institucionales, sino agregar una capa de información sobre el comportamiento de las personas dentro de las instalaciones. SmartWiFi complementa esta lectura al convertir el portal de acceso a la red en un canal para compartir indicaciones, información sobre servicios o encuestas durante la visita, sin necesidad de instalar una aplicación. “Más allá del uso personal, comunicarse con sus seres queridos o revisar redes sociales, la conexión es clave dentro del recorrido del paciente porque permite un acceso seguro a información clínica para el personal asistencial autorizado, sin comprometer la confidencialidad de los datos”, explicó Edwin Pardo, Chief Product Officer de Datawifi. El ejecutivo agregó que la conectividad también puede funcionar como un canal directo de comunicación con pacientes y acompañantes para compartir indicaciones médicas, información sobre servicios o encuestas de experiencia sin depender de aplicaciones. De acuerdo con Datawifi, entre los hospitales que incorporan conectividad inteligente y herramientas de analítica, 72% logró optimizar tiempos de respuesta y recursos. Según el Informe regional sobre la situación de los sistemas de información para la salud en las Américas, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la infraestructura tecnológica continúa siendo una barrera para avanzar en la transformación digital del sector. El trabajo detalla que 49% de los países, equivalente a 24 naciones, reportó que, aunque cuenta con conexión a internet, esta no funciona de manera adecuada. Además, 42.9%, es decir, 21 países, dispone de registros electrónicos de salud.
El problema adquiere mayor relevancia conforme aumenta la cantidad de procesos que dependen de infraestructura conectada. Expedientes electrónicos, resultados digitales, sistemas de turnos, dispositivos médicos y monitoreo remoto requieren redes capaces de transportar un volumen creciente de información. De acuerdo con el 2026 Global Health Care Outlook de Deloitte, 55% de los ejecutivos globales del sector espera obtener ahorros mediante analítica predictiva aplicada a la optimización de la fuerza laboral y el personal. Otro 49% anticipa beneficios relacionados con herramientas digitales para la interacción y el monitoreo de pacientes. La conectividad avanzada también representa una oportunidad económica. McKinsey estima que los casos de uso asociados con conectividad avanzada en salud podrían aportar entre 250,000 millones y 420,000 millones de dólares al PIB mundial hacia 2030. Cerca de 80% de ese valor potencial podría alcanzarse con tecnologías de conectividad avanzada que ya existen. Para los hospitales, esto significa que la red puede tener una función que va más allá de mantener conectados a médicos, pacientes y dispositivos. También puede convertirse en una herramienta para entender cómo se utilizan los espacios, dónde se concentra la demanda y qué procesos pueden optimizarse. “Prevemos que cada vez más hospitales en la región entenderán que una red bien gestionada no es un gasto operativo, sino la infraestructura que sostiene tanto la experiencia del paciente como la eficiencia interna”, concluyó Pardo.
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