El Paso del Diablo es un acueducto centenario tendido entre acantilados en pleno altiplano potosino. Se recorre a pie, sobre la propia estructura, con el cañón abriéndose más de cien metros abajo y un cable como única sujeción en los tramos más expuestos. No es un paseo para cualquiera, pero quienes se atreven bajan con una historia que contar por el resto de su vida.
Te contamos cómo es la experiencia, cómo llegar a San Bartolo y todo lo que necesitas saber para recorrerlo con cabeza fría.
Un acueducto colgado del vacío
La obra que hoy conocemos como Paso del Diablo se construyó entre 1900 y 1905 con un propósito muy concreto: llevar agua a la minera ASARCO, que en aquellos años explotaba la riqueza del subsuelo potosino. Más de un siglo después, el acueducto sigue vivo y todavía abastece de agua a cerca de 200 habitantes de la comunidad de San Bartolo, quienes cuidan la estructura como el patrimonio que es.
En su extensión total, la obra hidráulica mide alrededor de 30 kilómetros, aunque el tramo que recorren los visitantes abarca cerca de 7 kilómetros entre la ida y la vuelta. Ese fragmento basta para poner a prueba los nervios de cualquiera: el acueducto se estrecha sobre el cañón y en algunos puntos el fondo queda a más de 120 metros abajo. Por su majestuosidad y su presencia pétrea sobre el paisaje, la gente de la región lo bautizó como «la Petra Potosina».
Por qué llaman a esto el Paso del Diablo
El nombre no está de adorno. El recorrido se hace caminando sobre el propio acueducto, una cinta de concreto angosta que avanza pegada a los acantilados. En los tramos más expuestos, lo único que separa al caminante del vacío es un cable tenso que se sostiene con la mano mientras se cruza paso a paso. Quien padece vértigo o teme a las alturas lo sabe de inmediato: este lugar no es para él.
La recompensa está a la altura del riesgo. Desde el acueducto se abren vistas panorámicas de la Sierra de Catorce, la misma región de Real de Catorce, uno de los Pueblos Mágicos más queridos del país. Abajo, en el fondo del cañón, el sonido del agua corriendo acompaña toda la caminata, y en temporada de lluvias aparecen cascadas, ríos y pozas naturales que transforman por completo el escenario. Los cerros están tan apretados entre sí que el eco rebota con fuerza, como si la sierra respondiera a cada voz.
Flora, fauna y el pueblo de San Bartolo
San Bartolo es una comunidad enclavada en la sierra, con una vegetación que sorprende a quien espera solo desierto. Entre sus caminos crecen árboles frutales como chirimoyas y aguacates, y en época de lluvia el pueblo se llena del rumor de su cascada y su río. La gente del lugar es parte de la experiencia: recibe al viajero, orienta sobre la ruta y mantiene con orgullo esta obra que heredaron de la época minera.
Cómo llegar al Paso del Diablo
El Paso del Diablo se encuentra en la comunidad de San Bartolo, en el municipio de Villa de Guadalupe, a unas dos horas de la capital potosina.
- Desde la ciudad de San Luis Potosí, toma la carretera federal 57 en dirección norte, rumbo a Matehuala.
- Unos 18 kilómetros antes de llegar a Matehuala, toma la desviación por el puente superior hacia el municipio de Villa de Guadalupe.
- Desde ahí, continúa por el camino que lleva a la comunidad de San Bartolo, donde inicia el recorrido del acueducto.
Conviene salir temprano para aprovechar la luz del día y hacer la ruta con calma. El trayecto a pie toma alrededor de dos horas y media de ida y otro tanto de regreso, así que hay que reservar buena parte de la jornada para el paseo.
Recomendaciones para recorrer la Petra Potosina
- Confirma que no padeces vértigo. El recorrido transcurre sobre acantilados y la única sujeción en los tramos abiertos es un cable. Si las alturas te paralizan, este no es tu destino.
- Ve acompañado. Es un espacio natural libre, sin horario fijo ni personal de vigilancia o rescate en el sitio. Caminar en grupo, e idealmente con alguien que conozca la ruta, marca la diferencia.
- Sal temprano y revisa el clima. Recorre el acueducto con luz suficiente y buenas condiciones climáticas; la lluvia y el viento vuelven resbaladizo el concreto.
- Viaja ligero. Una mochila pesada resta equilibrio sobre el acueducto. Lleva sólo lo indispensable.
- Carga agua y algo de comida. No hay servicios en la ruta y la caminata completa consume buena parte del día.
- Usa calzado con buen agarre. El piso del acueducto es angosto y en algunos puntos irregular.
- No lleves niños ni mascotas. La altura y lo estrecho del paso lo hacen inseguro para ambos.
El Paso del Diablo no regala nada: pide cabeza fría, piernas firmes y respeto por la altura. A cambio, entrega una de las caminatas más impresionantes del altiplano potosino, con la Sierra de Catorce de fondo y el murmullo del cañón como única banda sonora. Si buscas una aventura que se sienta en el cuerpo, San Bartolo te espera con su acueducto centenario colgado sobre el vacío.
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