El romero destaca como una de las plantas aromáticas más versátiles y populares para el cultivo en jardines o balcones.
Además de sus aplicaciones culinarias y ornamentales, esta especie posee la facultad de multiplicarse de forma sencilla sin necesidad de adquirir semillas o insumos especiales.
Entre las diversas técnicas de jardinería doméstica, la propagación por esquejes asistida con algodón húmedo ha ganado terreno por su efectividad. Este método permite obtener un nuevo ejemplar a partir de una ramita seleccionada de una planta adulta, aprovechando las propiedades del algodón para conservar la hidratación adecuada durante la fase crítica de enraizamiento.
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Beneficios del algodón húmedo y su función en el enraizamiento
Al separar una ramita de la planta madre, la estructura pierde la capacidad de absorber agua debido a la ausencia de raíces. De acuerdo con información del canal especializado Huerto Adictos, el algodón destaca como un material biodegradable y altamente retenedor que ayuda a regular la humedad en el sustrato o alrededor de la planta. En la propagación de tallos semileñosos como el romero, envolver la base deshojada con algodón ligeramente húmedo disminuye el estrés hídrico sin llegar a asfixiar el tejido vegetal.
A diferencia de sumergir el esqueje directamente en recipientes con agua (donde la falta de aireación suele pudrir la madera tierna), el algodón aprovecha la propiedad de capilaridad.
Esta condición mantiene una atmósfera constante con la hidratación justa que la planta necesita para emitir sus primeras raíces blancas y firmes en un periodo aproximado de 15 a 20 días.
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Guía paso a paso y precauciones ante el exceso de agua
Para llevar a cabo este procedimiento de manera óptima, el primer paso consiste en seleccionar un tallo joven y sano de entre 10 y 15 centímetros de largo, evitando ramas leñosas o con follaje deteriorado.
Posteriormente, se realiza un corte limpio en la base y se retiran las hojas de los primeros centímetros para dejar la zona de enraizamiento despejada. Luego, se envuelve dicha área con un fragmento de algodón previamente humedecido y exprimido, asegurando que no quede chorreando agua.
El esqueje se coloca finalmente en un soporte o frasco pequeño donde el algodón conserve su frescura.
El riesgo principal en este tipo de reproducción radica en el exceso de humedad. Si el algodón permanece empapado, la base del tallo se vuelve blanda o transparente, desencadenando la aparición de hongos y la pudrición del material vegetal.
Una vez que las raíces blancas se observan firmes y desarrolladas, el algodón se retira con precaución para trasladar la nueva planta a una maceta provista de un sustrato liviano y con drenaje eficiente.
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Contenido sindicado vía RSS de El Universal. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/tendencias/para-que-sirve-ponerle-algodon-al-romero-la-clave-de-jardineria-que-pocos-conocen/