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Hemos tenido semanas que navegan en medio de algunos hechos que marcan la relación entre México y Estados Unidos. Desde luego, uno de ellos es el retiro de la visa a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Más allá del personaje, existe un uso político por parte del gobierno de Estados Unidos para el retiro de las visas con un manejo migratorio que permita evitar el ingreso o bien deportar a miles de personas.

Y es que tan solo en un periodo de año y medio, el gobierno estadounidense ha revocado más de 100 mil visas ya sea por “incidentes con las fuerzas del orden, agresiones, robos o conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas”, conforme lo ha dicho el Departamento de Estado, así como por otros hechos como una inspección de la actividad de las personas en las redes sociales.

La idea de que ingresar a territorio estadounidense es “un privilegio”, no es un trámite administrativo sino un uso subjetivo de la política migratoria. En los últimos años, el quitar la visa sirve como un mecanismo de injerencia, control y deportación. Es el uso de un trámite migratorio para que se extienda la negativa de visa por las razones que arriba se plantean. Es decir, se va más allá del mero trámite de formalidad migratoria con reglas claras.

Esto, además da pie a la especulación y, evidentemente, al uso político de los criterios que se establecen para denegar la visa. Es un acto que no va de la mano de un apoyo a la derecha mexicana, como se ha querido manejar, pero sin duda, es un juego que le conviene
jugar a la derecha y a Estados Unidos, que puede ser utilizado por referirse a ciertos personajes que quieren ser señalados como culpables de algo no definido pero que mediáticamente resultan redituables.

El gobierno mexicano ha establecido que este uso político es inaceptable, ha salido a definir que una visa no define la situación legal de nadie, pero más allá, define que, en el fondo, se trata de una defensa de la soberanía. No porque se defienda a un nombre, a un apellido o a una persona, sino porque se defiende la no injerencia, la delimitación de alcances de las intenciones del gobierno norteamericano sobre temas de seguridad que solo corresponden al gobierno mexicano.

Paralelo a esto, el gobierno mexicano anunció que emprendió acciones legales para indagar sobre la muerte de 17 personas de nacionalidad mexicana durante operativos migratorios o bien bajo la custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos en el periodo de enero de 2025 a la fecha. Conforme a lo que se ha establecido por las autoridades de ese país los decesos de los migrantes mexicanos se basan en presentar antecedentes penales y migratorios, que relacionan los fallecimientos con la situación legal. Es decir, se deshumaniza y se criminaliza al migrante incluso en su deceso.

El gobierno mexicano aclaró que por esto ha presentado denuncias ante fiscalías estatales, distritales o incluso federales en Estados Unidos que buscan se realice una investigación para definir si existe responsabilidad de algún miembro del gobierno norteamericano o del
ICE o bien de los entes privados que tienen a su cargo los centros de detención. Vemos que el gobierno mexicano ha extendido la labor de defensa de la soberanía a acciones puntuales sobre justicia para los connacionales.

Y es que, en medio de la presión comercial y de seguridad, el gobierno de Sheinbaum ha decidido actuar en todos los frentes.
El tema del visado es un proceso que es mucho más mediático, pero no es un proceso aislado sino parte de una estrategia que busca presionar a la región para ampliar el uso de territorios, recursos, de alinear gobiernos para que, ahí donde haya afinidad política con el
gobierno de Estados Unidos, se definan políticas de control comercial, migratorio y de seguridad.

Hemos mencionado antes que vivimos en mundo complicado, lleno de distractores de los asuntos que importan y permiten avanzar en la crítica al orden instaurado. Por eso, la defensa de la soberanía no resulta un tema menor, es un asunto que marcará los debates
políticos en los próximos meses.


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Escrito por
Conexión Migrante
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