Vivimos sin exagerar uno de los momentos más críticos en la relación con nuestro vecino del norte, son múltiples los temas en los cuales diariamente se manifiestan las divergencias y como resultado de ello las presiones que el gobierno del presidente Trump hace o envía son señales de que no están ni de acuerdo ni dispuestos a tolerar las actitudes, acciones u omisiones del gobierno morenista.
El presidente Trump se ha embarcado en una cantidad de conflictos que literalmente ha sacudido el tablero internacional, ya por los aranceles que su gobierno ha impuesto buscando, según su decir, equilibrar su balanza comercial, o como medida para hacer que inversiones regresen o se hagan en los Estados Unidos, pero que lo mismo han aumentado la inflación y con ello, los precios de múltiples productos de consumo para los propios norteamericanos que son los negativos a los que temen los republicanos y de manera particular, el gobierno de Trump para las elecciones de noviembre; ya por la alianza con Israel y que han atacado a Irán y ello ha trastocado la economía global con el aumento del precio del petróleo, pero sobre todo han impuesto la incertidumbre como una constante ante las contradicciones acerca de una “paz”, que realmente nunca se dio porque aunque con baja intensidad los ataques han permanecido y ahora en la última semana se han intensificado y de parte de Irán la respuesta a aliados de los Estados Unidos en Oriente Medio; ya por lo mismo que sus abiertas declaraciones de simpatía a candidatos en América Latina o en Hungría, aunque su candidato, el autócrata Orbán, al final del día haya sido derrotado, ahora han convocado a luchar contra el terrorismo y el socialismo o el fantasma que ellos llamen así en el mundo, pero con una clara idea de crear una red de alianzas políticas que les permitan impulsar la agenda ideológica de MAGA, el movimiento político del trumpismo. En resumen son muchos los frentes abiertos.
Los cárteles de la droga que para el lenguaje mexicano desde hace rato ya son organizaciones criminales, por la variedad de actos delictivos que dichas organizaciones cometen más allá de la producción, tráfico y venta de drogas, han sido declaradas como organizaciones terroristas por el gobierno norteamericano y han estado ya nombrándolas por su nombre en las últimas semanas, por lo que conforme a su legislación pueden atacarlas con todas las consecuencias imaginables, pero son las reiteradas declaraciones del mismo Trump y sus más altos funcionarios de seguridad los que han dicho que son esas organizaciones criminales las que verdaderamente gobiernan México.
El señalamiento puntual de 10 políticos y funcionarios de Sinaloa y su solicitud al gobierno mexicano para ser juzgados en los Estados Unidos por su presunta relación con el llamado cártel de Sinaloa, han venido a enturbiar aún más la relación con el gobierno norteamericano que la inédita devolución de cartas de protesta de la embajada mexicana por las acciones del ICE contra migrantes mexicanos pone la evidencia más nítida de lo maltrecho de la relación diplomática entre ambos países.
La postura norteamericana de no ratificar el Tratado Comercial y en su caso hacer revisiones cada año, no es otra cosa mas que poner la incertidumbre como columna central para las inversiones en nuestro país, así como la exigencia de que los productos para exportación tengan componentes exclusivamente de los países integrantes del Tratado Comercial, esto de facto para que México es el veto estadounidense para el libre comercio con otros países, y el anuncio de plantas automotrices que operan en Mexico de trasladarse a los Estados Unidos son duros golpes a la economía mexicana que en los ocho años del obradorato se ha manteniendo estancada y como consecuencia de ello y para mantener los programas sociales del régimen que le mantienen una clientela política ha tenido que endeudarse a niveles tan altos que ante tales escenarios pondrán en riego la calificación del país.
Los vínculos que los líderes de Morena mantienen con las organizaciones criminales están no solo en el centro de la solicitud del gobierno norteamericano del “caso Sinaloa”, sino que se extiende por el territorio nacional, y la corrupción es el cemento que los une como día a día se clarifica con el popularmente llamado “huachicol fiscal”, que no es otra cosa más que la evasión del pago de impuestos por la importación de gasolinas, que escandaliza los millones de combustibles que entran a nuestro país y que las finanzas públicas lo resienten, pero que independientemente de los delitos que eso representa en México ya existen investigaciones del lado norteamericano y que al parecer ligan tanto a políticos del régimen como a las organizaciones criminales. Hay que señalar que esto, más la continua “ordeña” de los ductos que atraviesan el territorio nacional y que se mantiene sin control impactan al barril sin fondo que continúa siendo PEMEX y por consecuencia, de las finanzas del Estado Mexicano.
Pero si los conflictos se mantienen con Irán y el presidente Trump por más que quiera está atrapado en esa telaraña de intereses a la cual se metió, pero no sabe cómo salir, o su tensa relación que mantiene con la Unión Europea y sus posturas de una mayor inversión en defensa de sus integrantes en la OTAN y lo mismo con su búsqueda de apropiarse de Groenlandia, ahora su discurso reviviendo la elección que perdió en 2020 y la acusación de que China robó la información del padrón electoral, de cara a las elecciones de noviembre me parece que lo que se busca desde hoy es sembrar la duda sobre la limpieza del proceso electoral por venir en caso de una derrota de su partido.
Así pues, en este contexto me parece que lo más cercano a la narrativa tanto del presidente Trump y de su movimiento MAGA de campaña electoral tanto de su lucha contra la migración, como de la lucha contra los cárteles de la drogas y de la búsqueda de poner a su favor la balanza comercial y regresar inversiones en territorio norteamericano, nuevamente México es lo más cercano y fácil de usar para su gobierno y de sus fines políticos y electorales rumbo a noviembre. Por lo que visto lo visto, creo que aún lo más difícil para México y el régimen morenista está por venir.
Y no vale la cantaleta de la lucha por la defensa de la soberanía que la presidenta grita, porque la soberanía hace rato se perdió frente al crimen organizado y sus nefandas relaciones políticas, amén de que una de las herramientas en la narrativa del obradorato ha sido la polarización, así que no vale el llamado a “la unidad nacional” con lágrimas de cocodrilo en horas en las que la máscara está cayendo y si, por intereses del presidente Trump, pero con sólido sustento, así es que de aquí a noviembre las presiones no cederán y más con una cancillería con falta de experiencia y sin oficio político ni diplomático. La temporada de huracanes está por entrar.
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