ÚLTIMA HORA
Hospital General de México establece acuerdos con residentes tras brote de salmonela; 15 continúan hospitalizados Cachorrito de Julimes, el pez mexicano que vive en las aguas más calientes del planeta Grindr paga 35.1 mdd por compartir datos sensibles; información sobre VIH de usuarios fue usada con fines comerciales Y a todo esto, ¿por qué Nuevo México se llama así? La historia del estado al que Trump quiere renombrar Rusia y Norcorea inauguran primer puente vial entre ambos países; Pyonyang tilda de "invencible" la alianza entre ambos países Con caza de 'factureras' e IA, gobierno y diputados buscan más dinero para el SAT Alfabetización y toma de conciencia Metro CDMX aclara activaciones de palanca de emergencia en L1; no son fallas, sino respuesta a incidentes de usuarios, afirma El Chapitel: el sitio de la primera conmemoración del Grito de Dolores Científico de OpenAI advierte sobre el desarrollo de la IA: ‘Nadie está preparado para las consecuencias’
1 min de lectura

¿Tú le crees a la Federación Mexicana de Futbol?… Yo tampoco. Porque cuando algo o alguien pierde credibilidad, su palabra no vale nada. La confianza se construye con hechos, siendo coherente entre el decir y hacer, y se destruye así, a imagen y semejanza del actuar de la FMF: con promesas rotas una tras otra, una tras otra… A Mikel Arriola, Francisco Iturbide e Ivar Sisniega habría que ponerles una pelotita roja en la nariz para darle realismo a su rol de desangelados payasos. Pero no son más que los merolicos que dan la cara; detrás están los dueños, tipos tramposos, pésimos administradores, maquiavélicos, embusteros, codiciosos… Destacan los propietarios de las televisoras, un duopolio que languidece.


Contenido sindicado vía RSS de La Jornada Opinión. Nota original: https://www.jornada.com.mx/2026/08/24/opinion/a11o1dep?partner=rss

Publicidad
Nota sindicada de La Jornada Opinión · Leer la nota original ↗
Escrito por
La Jornada Opinión
Fuente externa · Sindicación RSS · Carta de México

Contenido sindicado vía RSS desde La Jornada Opinión. Los derechos pertenecen a su editor original.