El mundial 2026, el que ensombrecieron el presidente Donald Trump convirtiéndose en el peor anfitrión tras 22 ediciones, así como el abyecto Gianni Infantino, con su desmedida codicia y lambisconería, deja varias estampas para la posteridad que le darán su sello. En primer lugar, el adiós de los cracks de los últimos lustros, el portugués Cristiano Ronaldo y el argentino Lionel Messi; la confirmación de España, flamante monarca, en la élite mundial, ya con dos títulos… Quedan imágenes negras, como el veto al árbitro somalí Omar Artan, algunas hilarantes como el baile del equipo belga, otras agradables: Vozhina y varios guardametas que lucieron a plenitud, la dignidad del equipo iraní, la hospitalidad de México y sus desorbitados festejos.
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