El fin de semana previo a la Asamblea General de Naciones Unidas se desarrolló en la ciudad de Nueva York la Urban 20 (U20) 2026, la cumbre de los alcaldes encabezada por Zorhan Mamdani, alcalde de esta ciudad. La trascendencia del evento no solo recae en las problemáticas discutidas, ni en las propuestas que de ahí emanan, sino en la necesidad de llevar esta agenda a la misma Asamblea General de la ONU
Texto: Rogelio López
Foto: Redes sociales de Zorhan Mamdani
CIUDAD DE MÉXICO. – Durante esta semana vimos cómo el alcalde de la ciudad de Nueva York, el demócrata socialista Zorhan Mamdani, se reunió con diversas personalidades de la política internacional, desde mandatarios como Lula Da Silva, presidente de Brasil; Pedro Sánchez, presidente de España; Jonas Gahr Støre, primer ministro de Noruega; Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo; así como con gobernantes o alcaldes de distintas ciudades, como fue el caso de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada.
Más allá de cierta afinidad política entre Mamdani y estos representantes, estos encuentros se dan en el marco de continuidad de los trabajos de la Cumbre de Alcaldes Urban 20 (U20) 2026, evento que se desarrolló el fin de semana previo a la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas, celebrada en Nueva York del 22 al 28 de septiembre. La cumbre tuvo como sedes a las ciudades de Nueva York y Los Ángeles, las dos ciudades más grandes de Estados Unidos; ambas urbes, gobernadas por el Partido Demócrata.
La Urban 20 (U20) 2026 es un foro que se celebra desde 2018 y que reúne cada año a los alcaldes y gobernadores de diferentes ciudades, quienes abordan distintas problemáticas que aquejan a sus comunidades. En esta ocasión, los temas que se abordaron fueron: vivienda, particularmente la vivienda asequible y el problema de la falta de vivienda; calentamiento global, con énfasis en la acción climática, la sustentabilidad y resiliencia; migración, enfocada a laprotección de las comunidades inmigrantes y movilidad humana.
Este año participaron en el evento más de treinta y cuatro representantes de distintas ciudades del mundo y de Estados Unidos. Entre ellas destacan Roma, Barcelona, Ciudad de México y Freetown, así como las ciudades estadounidenses de Chicago, Nueva York, Los Ángeles, Seattle, Denver, Miami y San Diego.
Otro de los propósitos de la cumbre es la presentación, por parte de los gobernantes, de sus experiencias, prácticas y políticas que han dado buenos resultados en sus ciudades. Fue precisamente en este marco que Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, presentó el proyecto de las Utopías.
Una vez finalizada la cumbre de los alcaldes, como también se le conoce a este evento, se aprovechó la realización de la Asamblea General de las Naciones Unidas para buscar reuniones con los representantes de los gobiernos de distintos países y ratificar los compromisos acordados por los alcaldes en la cumbre U20.
Esta es la razón por la cual vimos a Mamdani, alcalde de Nueva York, reunirse con diversos líderes. Y, por si faltara algo más, también se dio inicio a la semana de liderazgo climático en la ciudad de Nueva York.
La Cumbre de los alcaldes 2026
La U20 hace un diagnóstico muy amplio de la situación por la que atraviesa nuestra sociedad. Con precisión identifica los principales problemas que nos aquejan: una crisis global de desigualdad que se manifiesta en el crecimiento y la concentración de la riqueza y el poder en pocas manos. Un hecho que, sin lugar a dudas, ha repercutido en el retroceso de las políticas e instituciones orientadas a procurar un Estado de bienestar y mejorar las condiciones de vida de la población.
Esta situación, a su vez, se desarrolla en el marco de otra crisis: la del orden global y el fin del multilateralismo.
Bajo estas condiciones se profundizan los problemas en las ciudades. El alza en los precios de los energéticos, los alimentos, los servicios y la vivienda impacta los costos de la vida de la población. Por si esto fuera poco, los efectos del calentamiento global también afectan a los más vulnerables, entre los que se encuentran las comunidades de inmigrantes.
De tal forma que la frustración y polarización se convierten en manifestaciones habituales en nuestra sociedad, al mismo tiempo que se socavan —donde han existido— las normas democráticas.
Es precisamente en este escenario en el que los participantes de la Cumbre de los Alcaldes plantean distintas acciones tomando como base tres ejes temáticos, ya antes mencionados: vivienda asequible, inmigración y calentamiento global.
Vivienda asequible
El aumento de los costos de vida y la financiarización de la vivienda —cuando la vivienda no responde a su valor de uso y se convierte en un activo financiero para la especulación— se manifiesta también en una crisis de asequibilidad.
La imposibilidad de la clase trabajadora para acceder a una vivienda a través del mercado o prácticamente por cualquier medio; el constante aumento de las rentas en las ciudades, acción que genera procesos de hacinamiento y de desplazamiento de la población —gentrificación— hacia áreas —regulares o irregulares— donde el suelo es más barato. Son procesos que impactan otros ámbitos: el medio ambiente, la salud, la seguridad y los servicios.
Propuestas:
Regulaciones para proteger a los inquilinos y la expansión de la oferta de vivienda. Acciones que incluyen la creación de oficinas y agencias, el control de las rentas y la regulación de plataformas de alquiler de vivienda temporal.
El desarrollo de modelos de vivienda colectivos. Esto incluye la adopción y promoción de esquemas que no obedecen a la lógica mercantil, como el desarrollo de cooperativas de vivienda, esquemas de renta social y programas de reconversión de inmuebles vacíos a vivienda. Aspectos en los cuales América Latina tiene una gran experiencia que se ha consolidado en lo que se conoce como [producción social del hábitat]{.underline}.
Disposición de tierras y suelo de propiedad pública para dotar de vivienda asequible.
El desarrollo de programas mixtos —público-privados— para el desarrollo de esquemas de financiamiento novedosos que ayuden a paliar esta crisis y que pongan en el centro a las personas y el interés público.
Cuidado y atención a las personas que han perdido su vivienda a través de programas de apoyo y asistencia para subsanar estos problemas. Esto incluye atención médica, psicológica y el apoyo con viviendas de transición —temporales—.
Acción climática, sustentabilidad y resiliencia urbana
La crisis climática, producto de la quema de combustibles fósiles, que tiene entre sus manifestaciones los fenómenos meteorológicos extremos que pueden dar lugar a huracanes, megaincendios, inundaciones devastadoras, sequías, olas de calor.
Estos fenómenos también tienen un impacto en las ciudades, con la formación de domos de calor, contaminación ambiental, disminución de recursos hídricos, etcétera. Situación que afecta con más intensidad a los sectores marginados de la población.
Bajo este contexto, es necesaria la participación conjunta entre las comunidades, los trabajadores, las universidades, el sector privado y público para generar una «acción climática» que ayude a enfrentar estas problemáticas.
Propuestas
Reducir la demanda de combustibles fósiles. Para lo cual es necesario implementar medidas de ahorro en el sector de la construcción de vivienda —lo que incluye normas de construcción enfocadas a reducir el consumo energético—. Y, en lo que respecta al transporte público, implementar el uso de energías renovables.
Adaptación y resiliencia a los efectos del calentamiento global en las construcciones y los vecindarios.
Avanzar en el desarrollo de una economía verde inclusiva. Impulsar iniciativas que fomenten circuitos de economía circular; gestión sostenible de residuos y creación de empleos en estas áreas, así como apoyar a las personas —incluyendo a los inmigrantes— que trabajan en la informalidad.
Uso responsable de la ciencia y las tecnologías de punta. Establecer mecanismos de regulación para las nuevas tecnologías, incluyendo la inteligencia artificial —IA— y la recopilación de datos medioambientales para que sean usados para establecer diagnósticos que nos lleven a tomar mejores decisiones para reducir los riesgos relacionados con las manifestaciones del calentamiento global.
Demostrar el avance sostenido de las acciones implementadas. Las ciudades deben mostrar evidencia del éxito de las medidas que impulsan, compartir experiencias y buscar ampliar sus alcances.
Migración y Movilidad humana
Las ciudades son un mosaico de la diversidad cultural. Sin los migrantes, su sola existencia sería impensable.
La gente se mueve de un lugar a otro buscando mejores condiciones de vida. Sin embargo, los migrantes en las ciudades, la mayoría de las veces, se enfrentan a distintas situaciones: empleos precarios, imposibilidad de acceder a una vivienda asequible y restricciones para acceder a la seguridad social.
Esta situación hace imperativa la generación de mecanismos de inclusión, para que estas condiciones sean superadas con dignidad. Esta responsabilidad recae en los gobiernos de las ciudades.
Propuestas
Prestación de servicios e integración. Generar las condiciones necesarias para que estas poblaciones cuenten con servicios y otros satisfactores —salud, educación, trabajo y vivienda— que le permitan su desarrollo.
Las ciudades como espacios seguros: Inversiones en programas interculturales y comunicación pública. Con el objetivo de eliminar la discriminación, se implementan acciones para sensibilizar a la sociedad respecto al valor y la importancia que tienen las comunidades de inmigrantes y la movilidad humana.
La movilidad humana en el contexto de adaptación al cambio climático. Incidir, a través de prácticas con las comunidades locales, para reducir el desplazamiento de población producto de eventos relacionados con el cambio climático. Asimismo, se busca dar todo el apoyo necesario a las personas desplazadas por alguno de estos fenómenos.
Un aspecto que sobresale en las propuestas de la Urban 20 (U20) 2026 es que su materialización, en la mayoría de los casos, sobrepasa las capacidades y el actuar de la ciudad. La complejidad y la magnitud de los problemas hace indispensable la participación de los gobiernos nacionales. Esta es precisamente la razón por la cual Mamdani se acercó a los líderes de diversas naciones.
De esta manera, los Alcaldes demandan el apoyo de los gobiernos federales en forma de recursos y en atribuciones para poder aterrizar esta agenda.
La tarea es titánica, no siempre hay afinidad política entre los gobiernos locales y los gobiernos federales; el caso más representativo es la misma ciudad de Nueva York. Sin embargo, un aspecto que nos ha enseñado el alcalde Mamdani, en el poco tiempo que lleva en el gobierno, es que incluso con el gobierno federal en contra se puede desarrollar una agenda que beneficie a los trabajadores y a los más vulnerables mediante un sinfín de acciones —la construcción de vivienda asequible— e impulsando una serie de medidas que en apoyo de los trabajadores.
El tiempo nos dirá qué tan profundos son los cambios; sin embargo, no está por demás reconocer estos esfuerzos.
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