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Celebrar 15 años de LuxuryLab Global fue también una oportunidad para mirar hacia atrás y preguntarnos qué ha cambiado realmente desde que comenzamos a hablar sobre el futuro del lujo. En esta edición, realizada en Four Seasons Hotel Mexico City, reunimos a líderes de distintas industrias no sólo para entender hacia dónde se dirige el mercado, sino, sobre todo, qué tendrá verdadero valor para las próximas generaciones de consumidores.

Una conclusión atravesó prácticamente todas las conversaciones: estamos pasando de una economía de la ostentación a una economía del significado.

Fflur Roberts, de Euromonitor International, mostró cómo el consumidor está dejando atrás una visión del lujo centrada exclusivamente en posesión y estatus para privilegiar experiencias, bienestar, autenticidad y sentido de pertenencia. Para México, además, existe una oportunidad extraordinaria: Euromonitor proyecta que el número de HNWIs superará los 200 mil hacia 2040, un crecimiento de 132%.

Esta transformación apareció desde perspectivas muy distintas. El arquitecto Mauricio Rocha, reconocido este año con el LuxuryLab Award 2026, nos recordó que el diseño relevante comienza por entender el territorio, la comunidad, los materiales y el conocimiento local. Alessandro Cannatà, de SCAD, planteó que el futuro será phygital, pero seguirá siendo profundamente humano: la inteligencia artificial es una herramienta, no una estrategia. Javier Esteban Carrascón, de Condé Nast, coincidió en un punto esencial: la tecnología podrá multiplicar la personalización, pero confianza, emoción, cultura y pertenencia serán cada vez más valiosas.

En turismo, Michelle Buttigieg mostró, a través del caso de Malta , reconocida como International Destination 2026, cómo patrimonio, gastronomía y autenticidad pueden convertirse en ventajas competitivas. San Miguel de Allende, nuestro LuxuryLab National Destination 2026, confirmó el poder de construir desde la cultura y la identidad local. Y Antoine Chahwan, de Four Seasons, resumió uno de los grandes cambios en hospitalidad: el futuro no consiste necesariamente en ofrecer más, sino en conocer mejor al huésped y personalizar cada momento de su experiencia.

El mismo fenómeno se observa en otras categorías. Matias Rubinzhal, de Visa, habló de un consumidor que valora cada vez más el acceso sobre la posesión. Ian Cartabiano, de Lexus, mostró cómo incluso el automóvil está evolucionando de objeto a espacio personal y experiencia sensorial. Christina Lyon llevó esta reflexión al terreno del arte: el verdadero valor de una experiencia extraordinaria está en aquello que permanece en nuestra memoria. Y desde la belleza, Natura Bissé y Francisco Iglesias señalaron otra transformación: ciencia, transparencia y resultados se están convirtiendo en nuevos códigos de confianza, mientras bienestar y longevidad pasan a formar parte estructural del nuevo lujo.

También hablamos de algo que para LuxuryLab ha sido fundamental desde su origen: el lujo no puede estar desconectado de su impacto. Ilze Melngailis, de Orbis International, mostró a través de la alianza con OMEGA cómo una marca puede poner innovación, conocimiento, comunicación y alcance al servicio de una transformación social concreta. Javier Herrero, de Sistema B México, y Melodie Treviño, de Saving Our Sharks Foundation, llevaron la conversación un paso más allá: ya no basta hablar de sustentabilidad; debemos hablar de regeneración, impacto medible y legado.

Tony Ventura abordó inevitablemente la inteligencia artificial y planteó una paradoja interesante: cuando la tecnología hace que la ejecución sea cada vez más accesible, las ideas originales, la creatividad y la capacidad de conectar adquieren todavía más valor. Andrés Giraldo, de Boston Consulting Group, cerró el encuentro conectando muchas de estas conversaciones: las experiencias ganan participación en el gasto, el bienestar adquiere relevancia frente al estatus y, al mismo tiempo, calidad, durabilidad y savoir-faire siguen siendo irrenunciables. Los datos de BCG lo sintetizan de manera contundente: la nueva moneda del lujo es cada vez más el tiempo y la salud, mientras el estatus pierde relevancia.

Después de 15 años, mi principal takeaway es quizá también el más sencillo: el futuro del lujo no estará definido por quién sea capaz de ofrecer más, sino por quién sea capaz de crear más significado. La tecnología y la inteligencia artificial transformarán nuestra industria, pero no sustituirán aquello que siempre ha estado en el centro del verdadero lujo: talento, sensibilidad, cultura, excelencia y conexión humana.

Los próximos 15 años ya comenzaron. La siguiente edición internacional de LuxuryLab Global será el 16 de marzo en Rosewood São Paulo, Brasil, donde continuaremos esta conversación desde una de las economías creativas y culturales más importantes de América Latina.

Porque quizá la pregunta que debemos hacernos ya no sea únicamente cómo será el lujo del futuro, sino qué papel queremos que el lujo tenga en la construcción del futuro.

Abelardo Marcondes

Founder & CEO, LuxuryLab Global


Contenido sindicado vía RSS de El Financiero. Nota original: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/colaborador-invitado/2026/09/29/luxurylab-global-2026-el-lujo-que-viene-despues-del-lujo/

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El Financiero
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