En esta colección de cuentos, el escritor jalisciense Hiram Ruvalcaba plasmó a personajes que se buscan en una realidad; es decir, un cruce en el que se encuentran las memorias y las leyes de la física. Con un prólogo escrito por su paisano, el entrañable poeta Hugo Gutiérrez Vega, y acompañado por una bella postal donde figura un hombre viendo a las estrellas, atisbando un cielo infinito y una Luna que asemeja una lumbrera, este compendio llevará a los lectores, entre otros lugares, a tierras como Sayula o a habitaciones que devoran a las personas. Pone sobre la mesa juegos estructurales que llevarán al lector a vincular a personajes como Gustavo Díaz Ordaz con la Luna y la soledad, a personas mundanas atraídas a en bares oscuros, sin un idioma en común, pero haciéndose promesas de rencontrarse; canciones de Pink Floyd y de John Lennon sirven como ambiente de historias en las que el pasado se difumina. Este libro puede adquirirse en la librería de La Jornada.
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