La apuesta de Pemex y del gobierno federal para mantener y elevar la producción de hidrocarburos está centrada en los contratos de desarrollo mixtos . El Plan de Desarrollo del Sector de Hidrocarburos (Pladeshi) tiene como meta alcanzar una producción diaria de 1.8 millones de barriles de hidrocarburos líquidos y 5,000 millones de pies cúbicos diarios de gas natural. El plan desarrollado por la Secretaría de Energía (Sener) propone 21 proyectos de desarrollo mixto, de los que siete se encuentran en etapa de preparación, nueve ya están adjudicados y firmados y cinco están en proceso de preparación para su adjudicación.
Son interesantes para una población específica que busca especialmente campos maduros que ya tengan producción, que se pueda apalancar y que esa producción la puedan incrementar hacia un futuro.Sin embargo, de los contratos adjudicados solo cuatro registran avances operativos. Se trata de los campos Agua Fría, Madrefil-Bellot, Sini-Caparroso y Tamaulipas Constituciones, según su más reciente reporte trimestral al cierre del segundo trimestre del año.
Los retos de los contratos mixtos de Pemex Aunque varias empresas han mostrado interés por los contratos mixtos, el esquema ha sido cuestionado por ser poco atractivo para las grandes petroleras que previamente estuvieron en México con las rondas petroleras. Merlín Cochran, director general de la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi), ha señalado que los contratos mixtos resultan atractivos solo para ciertas empresas que buscan enfocarse en desarrollar campos maduros. Durante el foro Inversión en Infraestructura como Detonador de Crecimiento: Oportunidades del Plan México, organizado a inicios de septiembre por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), señaló que los contratos mixtos y los campos maduros no son la única forma de participación para privados y que se analizan otros esquemas. Una fuente con conocimiento del tema que pidió no ser citada dijo a Expansión que los contratos mixtos tampoco son atractivos porque la recuperación de costos para el privado está limitado al 30% , en un margen de negociación de máximo en 40%, siempre y cuando sea aprobado por el consejo de administración de Pemex . “Hacen falta unos lineamientos para regular los contratos mixtos. No entendemos la lógica, si bien se busca fortalecer a Pemex, los contratos petroleros alrededor del mundo reconocen que es un negocio de alto riesgo y es necesario tener condiciones atractivas”, aseguró la fuente. Los contratos de desarrollo mixto son un esquema mediante el cual la Sener otorga a Pemex, de manera exclusiva, el derecho de realizar actividades de exploración y extracción de hidrocarburos y un área de asignación específica y donde la petrolera complementa sus técnicas operativas, financieras o de ejecución mediante la asociación con participantes privados. El fin de rondas petrolerasEl objetivo del plan es desarrollar proyectos de alta complejidad mediante la compartición de riesgos, costos y conocimientos técnicos. Además, plantea maximizar el valor de los hidrocarburos en favor del país, fomentar la inversión extranjera directa y fortalecer la transferencia tecnológica. La cartera incluye campos de petróleo y gas , tanto maduros como nuevos, ubicados en áreas terrestres, aguas someras y aguas profundas, donde se requieren actividades como perforaciones, terminaciones de pozos y reparaciones mayores. La meta de Pemex es que, una vez desarrollados los 21 contratos, estos aporten 450,000 barriles diarios de aceite en su punto máximo de producción, previsto hacia 2033. Para este año, la empresa proyectó incorporar 90,000 barriles diarios mediante este esquema. Los contratos son unos de los principales esquemas de participación de empresas privadas en el sector tras la cancelación de las rondas petroleras en 2019. Las rondas fueron un mecanismo de inversión que surgió tras la reforma energética del 2013 con las que se licitaron diversas áreas a grandes petroleras privadas a fin de que realizaran trabajos de exploración de hidrocarburos y que, eventualmente, se convirtieran en campos productivos de petróleo y/o gas natural. En caso de que la exploración no fuera exitosa o comercialmente rentable, las pérdidas eran totalmente asumidas por el privado sin afectaciones a Pemex. En total se realizaron tres rondas petroleras que derivaron en la adjudicación de 103 contratos en áreas terrestres, aguas someras y aguas profundas. Al cierre de 2024, estos contratos habían generado ingresos por 12,271 millones de dólares, mientras que las inversiones acumuladas a febrero de 2025 ascendían a 18,969 millones de dólares. El esquema fue cancelado en 2019, al inicio de la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, bajo el argumento de que los contratos no habían entregado los resultados esperados y reducían el papel de Pemex.
Empresas como Eni, Chevron, Shell, BP, ExxonMobil o Repsol, fueron algunas compañías que participaron. Actualmente, ninguna está relacionada con los contratos mixtos adjudicados. Ahora, el desafío para Pemex será demostrar que el esquema de contratos mixtos puede traducirse en inversiones, actividad operativa y nueva producción. Mientras la petrolera busca ampliar la participación privada para alcanzar sus objetivos de producción, los primeros contratos todavía muestran avances limitados y persisten dudas entre empresas del sector sobre las condiciones para invertir.
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