Vivimos en un régimen político autocrático que además tiene la singularidad de que el verdadero jefe político no está a la vista, o cuando menos ahora ya no está a la vista desde que hace casi dos años dejó formalmente el poder presidencial, eso es lo que lo hace particular, pero en el momento más crítico para Morena apareció hace unas semanas con una cartita que aparentemente no decía mucho, pero dejó en claro en los hechos que lo que Estados Unidos pedía al gobierno mexicano de que entregará a 10, bueno 9 ya, porque uno fue y se entregó solito) funcionarios, comenzando por el gobernador con licencia de Sinaloa, no se haría, y la ambivalente postura que esos días había tenido la presidenta dio un giro y entre “cantinfladas” y gritos de “pruebas pruebas”, que hasta el propio secretario federal de seguridad pública, que hasta ese momento había mantenido una postura institucional y seria en su trabajo que le había granjeado respeto social, se alineó a esa nueva línea política dictada desde Palenque y la verdad es que cerraron filas los morenistas para no entregar y en los hechos dar una protección política, diga lo que se diga a dichos sujetos. Esto es por supuesto un solo ejemplo de una innumerable lista de casos donde integrantes de Morena están más que relacionados con actos delictivos y evidencias de colusión con el crimen organizado.
Y sin embargo, mientras que todo esto sucede y que los números duros de la marcha de la economía durante todo el periodo del obradorato son de pésimas noticias (1% de crecimiento del PIB) y por lo mismo, su estancamiento es más negativo ante las amenazas sobre el futuro del Tratado Comercial con Estados Unidos, donde miles sino es que millones de empleos están en peligro si al final no se firma el tratado y muchas empresas deciden irse de México, amén de la ausencia de certidumbre jurídica con un poder judicial que aparte de cooptado por Morena se encargan esos ministros y jueces “del acordeón” por mostrar su ineptitud y en varios casos una verdadera ignorancia jurídica que ya en conjunto no son pues un aliciente a la inversión.
El presidente Trump y su gobierno tiene muy clara su agenda respecto a México y de cómo usarla para sus intereses políticos y no olvidemos que en noviembre de este año es la fecha de sus elecciones intermedias allá, por lo que como lo hemos visto, las presiones independientemente de si verdaderamente hay colaboración en materia de seguridad y combate a las drogas habrá de continuar y ya vimos que mantener “la cabeza fría” no ha servido de mucho por lo que se observa en la relación binacional.
La grave inseguridad que los mexicanos vivimos día a día y las guerras, así, guerras, que en regiones diferentes cárteles tienen entre ellos por la disputa territorial con verdaderos actos de terrorismo en donde muchas de las veces la población civil es víctima no solo de las extorsiones sino como parte de estas acciones violentas y de terror de los delincuentes, por supuesto que el ambiente que producen no es propicio para hacer una vida normal y de tranquilidad en todos los aspectos, social, familiar, laboral. Por cierto, ¿el gobierno de Morena se habrá preguntado si vale la pena implantar todo un programa de salud mental por toda esta violencia que se vive por la población desde hace años?, sino atienden lo que por ley y derecho corresponde a beneficiarios de seguridad social y no hay medicamentos en los hospitales públicos no creo se preocupen por esto.
La lista podría continuar, pero frente a esta grave realidad nacional y dado que en los países donde hay oposición política el valor de su existencia, es decir, su papel fundamental, es que el gobierno mal gobierne, y en el caso de México no solo no se ve sino que cuando salen con algún plan de relanzamiento como lo llamó el PAN, salvo ese día que dieron nota ni de eso han hablado después o no se ven acciones concretas que los ubiquen en un nuevo plan de acción política que marque la diferencia de su inacción anterior o que exista claramente una estrategia y tácticas políticas donde se les vea en el territorio y cercanos a la gente frente a sus problemas, no son los únicos, el PRI, aunque mantiene un discurso más confrontacional en la parte medular de plantearle a la sociedad medidas de acción para enfrentar el amasiato de Morena y sus amigos del crimen organizado, y mantener la denuncia del mal gobierno y de la corrupción, no es sostenible del todo ya que varios lugares donde gobiernan (y aquí caben tanto el PAN como el PRI ) están también en colusión, pero además no hay una postura de la oposición partidista acerca de cómo salir de este momento histórico ni de cómo debe de ser en este nuevo mundo la relación con nuestro vecino del norte. En concreto no sabemos si tienen un proyecto de nación que sea del interés de la sociedad.
Del caso de Movimiento Ciudadano (MC), no solo no escapa a lo que hemos dicho arriba del PAN y del PRI, sino que en este periodo de ocho años le hemos visto un desmarque de la partidocracia (vieja política le llama MC) y con ese argumento plegándose al régimen en momentos pareciera que hace el trabajo sucio de pegarle a la oposición, situación que a Morena le interesa que se visualice justo que la oposición no tiene unidad.
Hay, sin duda, un descontento mayúsculo en muchas capas de la sociedad con las acciones del régimen, y eso es oposición política, pero no necesariamente es oposición partidista, ni los partidos en oposición pueden adjudicarse que esos serían votos para ellos porque mucha gente aún está esperando su autocrítica del tiempo en que fueron gobierno y que sus errores y excesos son los que permitieron la llegada del populismo autocrático a México, o también para mucha gente es tal el grado de decepción que su inacción política se debe, según su decir, a que “todos son iguales” y eso es abono para la abstención que al final del día los beneficiarios son el partido en el poder y sus rémoras.
El próximo año son las elecciones de diputados federales y 17 gubernaturas más cientos de ayuntamientos, cada día cruje más la alianza de Morena y sus aliados del Verde y del Trabajo, y no por diferencias ideológicas o por acciones de política pública, sino por el poder mismo y solo por el poder, en función de los intereses de sus dirigentes, no es que no estén de acuerdo con la corrupción o ineptitud o por la colusión con organizaciones criminales de su aliado mayor, sino porque ellos no solo quieren la alianza electoral sino también disfrutar las mieles del poder de los gobiernos. Conociéndolos sabemos que habrá arreglo porque solo están subiendo el precio de su alianza como un día lo hicieron tanto con el PRI como con el PAN.
Desde ahora hay que denunciar que las elecciones no tienen credibilidad, porque tanto el INE y el Tribunal Electoral son peones del ajedrez morenista, fueron capturados por el obradorato y fueron los que le dieron una mayoría constitucional artificial y fraudulenta que le ha permitido desmontar no solo la democracia sino el Estado constitucional de derecho en nuestro país y ahora mismo callan como momias ante los actos adelantados de campaña de los aspirantes de Morena a cargos de elección, y nuevamente preguntamos ¿ante esto que hace la oposición partidista?.
Visto así el porvenir no se ve halagador, porque Morena será cada vez más autoritario como régimen y mientras el presidente Trump siga en la Casa Blanca la incertidumbre se mantendrá por el tipo de comportamiento que mantiene no solo con México sino con el mundo, y al final del día esta nueva geopolítica que está surgiendo quedará aún y el día que Trump se vaya. Sigue muy gris el futuro.
Contenido sindicado vía RSS de El Financiero. Nota original: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/samuel-aguilar-solis/2026/08/03/la-oposicion-y-el-regimen-autocratico/