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En la vida pública hay momentos en los que la verdadera dimensión de un liderazgo no se mide por una candidatura obtenida, sino por la serenidad con la que se asumen los resultados, la generosidad con la que se reconoce a otros y la capacidad de anteponer un proyecto colectivo a las legítimas aspiraciones personales.

Es el caso de Félix Salgado Macedonio.

Su comportamiento tras el proceso para definir la Coordinación de la Transformación en Guerrero merece una reflexión ecuánime.

Ha mantenido la disciplina y la lealtad al movimiento y a la presidenta Sheinbaum, sin recurrir al boicot ni a la impugnación del resultado.

Lo ha hecho, además, siendo depositario de una amplia base social y de un liderazgo construido durante muchos años de dedicación a la política estatal.

Reconocer el lugar que hoy corresponde a Beatriz Mojica habla de una madurez que debe valorarse, particularmente en una época en la que la responsabilidad política exige saber cómo contribuir desde otra posición.

La trayectoria, arraigo y capacidad de convocatoria de Salgado siguen siendo factores relevantes para la consolidación de la transformación en Guerrero.

Ahora, el avance de las mujeres en los espacios de decisión no constituye una concesión, sino una respuesta a una deuda histórica de representación genuina e igualdad.

El contexto permite reflexionar, caminar con prudencia y comprender lo que necesita Guerrero para avanzar, con decisiones sustentadas en la capacidad de construir cohesión y confianza ciudadana.

El liderazgo de Beatriz Mojica representa una oportunidad para fortalecer la participación política de las mujeres y dar continuidad al proyecto de transformación desde una nueva etapa.

La suma de la trayectoria y la experiencia de Salgado puede seguir contribuyendo a la unidad del movimiento, siempre que esa participación se ejerza con la responsabilidad que demanda el momento histórico.

En esta coyuntura, los liderazgos de ambos y de otros personajes relevantes en la entidad resultan valiosos e indispensables para el proyecto Guerrero, lo cual es, a su vez, central para que no se debilite el proyecto político de alcance nacional.

La madurez de Beatriz Mojica y la responsabilidad con la que Félix decida acompañar esta etapa consolidarán a Morena en el estado y al proyecto que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum.

La política, cuando se ejerce con altura de miras, también consiste en asumir que el momento histórico exige distintas maneras de servir.

Hay ocasiones para encabezar, otras para abrir camino y algunas más para respaldar, como lo ha hecho Félix Salgado con Beatriz Mojica: eso es construir una causa compartida.

Guerrero necesita liderazgos que sepan reconocer el momento de las mujeres, que comprendan el valor de la unidad y que coloquen el bienestar colectivo por encima de cualquier interés particular.

Por eso, el diálogo, los encuentros y el entendimiento entre Beatriz Mojica y Félix Salgado Macedonio pueden representar una oportunidad política significativa, siempre que se sustenten en el respeto, la responsabilidad y el compromiso con una transformación que debe ser, ante todo, incluyente.

Parafraseando aquella máxima que ha acompañado al movimiento de la Cuarta Transformación: «Por el bien de todos, primero Guerrero».

Al sellar coincidencias, las dos figuras relevantes de la lucha social en las izquierdas contribuyen a construir una etapa de mayor unidad, igualdad y esperanza para el pueblo guerrerense.

La capacidad de movilización social alrededor de Félix Salgado recrea, en el interior del movimiento nacional de Morena, una especie de sentir soberano y popular que resulta ejemplar para los tiempos que vive el país.

Todo indica que, por sus nuevas prioridades políticas y familiares, Félix Salgado no será un factor de división de Morena en Guerrero, sino un actor político más pragmático y prudente.

La trayectoria de liderazgo de Beatriz Mojica encuentra así —por sus propios méritos, capacidad de diálogo y alianzas— el escenario decisivo para dar el triunfo a Morena y gobernar con legitimidad y dignidad el destino de Guerrero.

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