El 1 de agosto de 1986 se inauguró el primer tramo del Tren Ligero, de 11.6 kilómetros, con dos terminales (Tasqueña y Estadio Azteca) y 8 estaciones intermedias (Las Torres, Ciudad Jardín, La Virgen, Xotepingo, Nezahualpilli, Registro Federal, Textitlán y El Vergel).
Se esperaba transportar a un promedio de 40 mil 200 usuarios al día, ofreciendo conexión intermodal con distintos medios de transporte, entre ellos el Metro. Además, quedaba pendiente su ampliación hacia Xochimilco.
El banderazo de salida del entonces nuevo transporte capitalino tuvo lugar en la estación terminal provisional Estadio Azteca con destino a la terminal Tasqueña.
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Dichas unidades fueron fabricadas por la empresa Motores y Adaptaciones Automotrices, S.A. (MOYADA, S.A.) con piezas provenientes de viejos tranvías PCC (nombre que proviene de las siglas en inglés Presidents' Conference Committee), que circulaban por las calles y avenidas de la Ciudad de México, y que tenían desgaste previo, pues ya eran de segunda mano al ser comprarse y traerse de Estados Unidos, en los años sesenta.
Los primeros trenes ligeros presentaron fallas importantes, por lo que tuvieron que ser retirados de circulación al poco tiempo y reemplazados por otros más funcionales.
Esa primera generación de trenes ligeros, los TLM-86, nació con problemas, ya que a partir de 1990 comenzaron a presentar fallas electromecánicas que obligaron a retirarlos de circulación y darlos de baja del servicio de pasajeros.
El Tren Ligero fue el sucesor del tranvía
“En la década de los ochenta iniciaron los estudios para la construcción de líneas de Tren Ligero complementarias a las obras de ampliación de la Red del Metro. Entre 1985 y 1988, se concluyó la primera línea de Tren Ligero de Tasqueña a Xochimilco”, comenta para Mochilazo en el Tiempo el ingeniero Kevin Enrique Cruz Ramírez, investigador de temas relacionados a la historia del transporte en la capital mexicana y administrador del sitio “Archivo del Transporte CDMX”.
El ingeniero narra en entrevista que en la década de los setenta los proyectos de ampliación y construcción de nuevas líneas del Metro se estancaron por la contracción del gasto público que ocurrió en 1971. Sin embargo, para Servicios de Transportes Eléctricos (STE) fue una oportunidad.
STE aprovechó esa época para exigir mayor atención a su frecuente solicitud por renovar y rehabilitar su parque vehicular (tranvías y trolebuses) para ofrecer un mejor servicio a los usuarios.
“Al comenzar el sexenio del presidente Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) y del jefe del Departamento del Distrito Federal (DDF) Octavio Sentíes Gómez (1971-1976), la imagen que ofrecía STE en sus unidades mostraba un aspecto deprimente y deplorable a causa de un desnivel económico apoyado por dos factores principales", explica.
"Las obras de construcción del Metro y de los Ejes Viales afectaron la operación de las rutas de tranvías y trolebuses, pero al menos estos últimos, por no necesitar de infraestructura de vías al contar con llantas, lograron ajustar sus rutas ante los cambios bruscos que sufría el servicio”, señaló el ingeniero.
Ante esta revolución vial y de transporte, se buscaba revivir el tranvía adaptándolo a la nueva configuración vial de la ciudad y manteniéndolo en funcionamiento, en coordinación con las nuevas políticas de desarrollo urbano.
Pese a ello, el tranvía sólo logró conservar dos rutas: Tasqueña-Xochimilco y Taxqueña-Tlalpan, mientras que el tranvía turístico fue reubicado entre Huipulco y Tlalpan.
En 1984 dejaron de funcionar las dos últimas rutas de tranvía que quedaban en la Ciudad de México para dar paso a un nuevo concepto: el Tren Ligero.
Los sismos del 19 y 20 de septiembre de 1985, provocaron el colapso de una parte del Depósito de Tetepilco, en donde se encontraban resguardados varios tranvías que quedaron destruidos.
La empresa MOYADA recuperó los pocos que sobrevivieron al terremoto y utilizó sus piezas para adecuar y ensamblar 17 trenes modelo "Tren Ligero Moyada" o TLM -los que tuvieron que ser retirados al poco tiempo de circulación por sus fallas.
A partir de entonces, los reemplazaron los modernos TE-90, que fueron los primeros trenes ligeros fabricados con piezas nuevas del consorcio Bombardier-Concarril en la planta de Ciudad Sahagún, Hidalgo.
Para conmemorar este acontecimiento en la historia del transporte capitalino se realizó una placa que señala:
SERVICIO DE TRANSPORTES ELÉCTRICOS TREN LIGERO. TRAMO TASQUEÑA – HUIPULCO. OBRA REALIZADA POR EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA CON EL ESFUERZO DEL PUEBLO MEXICANO Y QUE SE ENTREGA PARA EL BENEFICIO DE LA NACIÓN POR EL C. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA. DEPARTAMENTO DEL DISTRITO FEDERAL. AGOSTO DE 1986.
- Fuentes:
- Entrevista al ingeniero Kevin Enrique Cruz Ramírez, egresado de la ESIME del IPN. Desde hace cinco años es fundador y administrador de la página de Facebook llamada “Archivo del Transporte CDMX”.
- Libro “Memoria Metro de la Ciudad de México”. Publicado por Ingeniería de Sistemas de Transporte Metropolitano en 1977.
- Libro “COVITUR 77-82”. Publicado por la Comisión de Vialidad y Transporte Urbano en 1982.
- Libro “Programa Maestro del Metro. Segunda Revisión. Versión 1985”. Publicado por la Comisión de Vialidad y Transporte Urbano, en 1986.
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