Bruselas.— En la provincia española de Ávila, cerca de Madrid, le llaman el “incendio del siglo”, mientras que en la comuna francesa de Landes, cerca de Burdeos, los habitantes describen la situación como la mayor tragedia vista desde la Segunda Guerra Mundial.
Europa enfrenta cada año incendios forestales más frecuentes, mucho más intensos y en zonas geográficas más diversas; por ejemplo, en Holanda, que tiene 25% de su superficie territorial bajo el nivel del mar y que en promedio registra 13 días de lluvia al mes, las alertas de riesgo de incendios forestales se activan con mayor frecuencia en los últimos años por las constantes olas de calor que azotan la nación naranja.
Los modelos meteorológicos basados en el índice de días de alto riesgo de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA, por sus siglas en inglés) sostienen que a Europa todavía podría esperarle lo peor. De acuerdo con las estimaciones, si el calentamiento global del planeta se mantiene por debajo de 1.5 grados centígrados, el riesgo de incendios se prolongará alrededor de 10 días al año en el sur de la península ibérica, Turquía y el sur de Grecia, unos cinco días más en el sur de Italia y el centro de Grecia y aproximadamente cuatro días en Hungría y el centro de Francia. Las proyecciones muestran además un posible aumento en los días de riesgo de incendios en el centro y el norte de Europa.
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En un escenario de calentamiento global de 3 grados centígrados, la región mediterránea y Turquía correrán el riesgo de experimentar entre dos y cinco semanas más de incendios forestales, en comparación con el periodo 1991-2020.
Gran parte de la península ibérica, Turquía y el sur de Grecia estarán expuestas al año a unos cuatro meses de condiciones propicias para incendios forestales; el sur de Italia y el centro de Grecia, unos tres meses. Tanto la región atlántica como la continental experimentarán hasta dos semanas más de riesgo de incendio, mientras que los países escandinavos y bálticos enfrentarán algunos días de peligro. Actualmente, se estima que el calentamiento global alcance los 2 grados centígrados antes de 2050.
“Este es el patrón que observamos cada vez con más frecuencia en toda Europa: olas de calor, sequías e incendios forestales que se alimentan unos a otros, y comunidades que sufren las consecuencias”, afirma María Alcázar Castilla, directora regional adjunta de la Federación Internacional de la Cruz Roja para Europa.
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“La Cruz Roja está respondiendo a las emergencias inmediatas, pero también necesitamos una inversión sostenida en preparación y adaptación al cambio climático, para que las comunidades estén mejor preparadas para hacer frente a futuras crisis”.
La copresidenta del Grupo de los Verdes en el Parlamento Europeo, Terry Reintke, afirma que “Europa está ardiendo, la gente se ve obligada a abandonar sus hogares y millones de personas están sufriendo un calor insoportable”, como resultado de años de inacción política y de una ambición climática debilitada.
“Demasiados líderes de la UE siguen considerando la acción climática como algo opcional, mientras que los ciudadanos, los bomberos, los agricultores y los contribuyentes pagan el precio. Las olas de calor y los incendios forestales son a la vez un riesgo para la seguridad, una crisis de salud pública y una crisis social”.
Entre 2000 y 2024, el promedio fue de 4 mil 23 kilómetros cuadrados de superficie incinerada al año, es decir, 4% de las tierras de cultivo, 9% de los bosques y 21% de los pastizales. Para 2025, la mancha de destrucción abarcó alrededor de 10 mil kilómetros cuadrados, el índice más crítico registrado en el periodo comprendido desde el año 2000.
El Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) informa que hasta el 29 de julio, el fuego había acabado con 434 mil 976 hectáreas en este 2026, por encima de las 346 mil 836 hectáreas durante el mismo periodo del año pasado.
El número de personas afectadas igualmente va en escala ascendente. Entre 2008 y 2024 hubo en total 491 mil desplazados internos en la UE como consecuencia de los incendios; en lo que va del año en curso, 330 mil personas han tenido que abandonar sus hogares tan sólo en Francia y España.
Las quemas no sólo destruyen casas, edificios e infraestructura, desde líneas eléctricas hasta fuentes de suministro de agua; ahuyentan al turista, elevan la demanda de los servicios médicos y obligan a cerrar temporal o permanentemente comercios. De acuerdo con Morningstar DBRS, agencia global de calificación crediticia que proporciona información financiera y calificaciones crediticias, los impactos difieren año con año debido a que no dependen de la superficie total quemada, más bien si los incendios alcanzan zonas densamente pobladas y con alto valor comercial.
En 2017, la factura fue de casi 10 mil millones de euros; en 2022, de 2.47 mil millones. “Los desastres relacionados con el clima están afectando los presupuestos públicos de varios países de la Unión Europea, y el gasto público está reemplazando la baja cobertura de seguros en un contexto de fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes e intensos en el futuro”, indica un reporte publicado por el Instituto Bruegel, en el que participan economistas como Heather Grabbe.
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Contenido sindicado vía RSS de El Universal Mundo. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/mundo/europa-en-llamas-espera-lo-peor/