Investigadoras y estudiantes de la FES Zaragoza convierten un residuo de sus cafeterías en jabón biodegradable
El jabón Es-Pumita llegó como un producto líquido biodegradable creado por la investigadora Alejandra Chávez Riveros y estudiantes de Ingeniería Química, con un proyecto que ensaya una estrategia sencilla: recuperar un desecho problemático, transformarlo mediante la química y devolverlo a la comunidad como un artículo útil.
DGCS UNAMEs-Pumita, una fórmula para limpiar sin ensuciar
El aceite que doró unas papas, unas quesadillas o que cocinó la comida del día parece inofensivo cuando se vierte por la coladera. Desaparece en segundos, pero el problema apenas comienza. Al enfriarse y mezclarse con detergentes, restos de comida y otros residuos, la grasa puede adherirse a las tuberías y formar masas sólidas que reducen el paso del agua. El resultado se manifiesta en drenajes obstruidos, malos olores, plagas y un mayor riesgo de encharcamientos cuando llega la temporada de lluvias.
¿Qué es y para qué fue creado el jabón Es-Pumita?
Es‑Pumita es un jabón biodegradable elaborado con aceite comestible usado. Su propósito es aprovechar un residuo que suele terminar en la basura o el drenaje y convertirlo en un producto útil para la propia comunidad universitaria. La propuesta combina investigación aplicada, economía circular y educación ambiental. El aceite deja de tratarse como un desecho y se reincorpora a un nuevo ciclo de uso como materia prima.
¿Quiénes están detrás del proyecto ?
El desarrollo es encabezado por Alejandra Chávez Riveros, ingeniera química industrial, maestra y doctora en Ciencias por la UNAM. Se desempeña como profesora de carrera en la FES Zaragoza. Su trabajo se centra en la química e ingeniería verdes, la sostenibilidad y la revalorización de residuos, además de la transferencia de conocimiento y la divulgación científica. Chávez Rivero, comenzó este proyecto en 2025 con cinco alumnas de Ingeniería Química que participaron dentro del servicio social. De esta manera, el proyecto permitió que las estudiantes apliquen sus conocimientos y se formen en procesos químicos con una utilidad ambiental concreta.
DGCS UNAM¿Dónde y cómo se produce el jabón Es-Pumita?
El aceite se recupera principalmente de las cafeterías del Campus II de la FES Zaragoza. Cada semana, el equipo recolecta alrededor de 20 litros y los lleva al laboratorio para comenzar su tratamiento. Primero se filtra, limpia y purifica para eliminar restos de alimentos, humedad, impurezas y olores. Después se somete a la saponificación, una reacción química en la que la grasa entra en contacto con una base fuerte y se transforma en jabón. Mediante este proceso se obtienen entre seis y 10 litros de jabón líquido. Su principal ingrediente activo son las sales de ácidos grasos generadas durante la saponificación, las cuales le otorgan una alta biodegradabilidad.
¿Quién lo utiliza?
Es‑Pumita ya se emplea como proyecto piloto en los baños del Campus II. La intención del equipo es extender su uso al Campus I y evaluar cómo funciona la fórmula en una escala mayor. El producto cuenta con registro de marca y es el primer desarrollo de la línea de investigación Ingeniería química verde y sostenibilidad. El nombre fue elegido para destacar su origen y su identidad universitaria.
DGCS UNAM¿Puede replicarse fuera de la UNAM?
El modelo podría adaptarse a escuelas, mercados, restaurantes, hoteles y comedores que generan aceite usado de manera constante. Estos espacios podrían separar el residuo y entregarlo a centros especializados para su transformación. El jabón resultante podría regresar a los mismos establecimientos y utilizarse en baños, cocinas o áreas de servicio. Así se formarían circuitos locales de recolección, producción y consumo.
La réplica, sin embargo, tendría que realizarse con personal capacitado, instalaciones adecuadas y controles de seguridad. La saponificación utiliza sustancias corrosivas y no debe desarrollarse de manera improvisada.
¿Qué relación tiene el jabón Es-Pumita con el drenaje de la CDMX?
Cuando el aceite usado se vierte por la coladera, puede enfriarse, adherirse a las tuberías y mezclarse con detergentes, restos de comida y otros residuos. Esta combinación favorece la formación de masas de grasa que reducen el paso del agua y provocan obstrucciones, malos olores y plagas. Además, un litro de aceite mal desechado puede contaminar hasta 40 mil litros de agua, según cifras difundidas por la UNAM y la Secretaría del Medio Ambiente capitalina.
El problema adquiere mayor importancia durante la temporada de lluvias. En junio de 2025, la Ciudad de México recibió cerca de 337 millones de metros cúbicos de agua y las autoridades calcularon que las precipitaciones arrastraron alrededor de 172 mil toneladas de azolve. El aceite no es la única causa de las inundaciones, pero representa una solución preventiva para la obstrucción el drenaje. Es‑Pumita propone actuar antes de que el residuo entre en las tuberías: recuperarlo, transformarlo y devolverlo a la comunidad como un producto de limpieza.
UNAM Global¿Cuál es el siguiente paso del jabón Es-Pumita?
La capacidad actual del laboratorio limita la cantidad de aceite que puede procesarse. Por ello, el equipo busca un espacio más amplio que le permita aumentar la producción y, eventualmente, registrarse como centro de acopio. El desafío consiste en llevar la fórmula más allá del campus sin perder el control científico y la seguridad del proceso. Si el modelo se replica de manera coordinada, Es‑Pumita podría convertirse en una red de aprovechamiento de residuos con beneficios para el agua, el drenaje y la limpieza de la ciudad.
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