ÚLTIMA HORA
5 min de lectura

¿Por qué un político que no puede ser candidato busca llenar plazas y que le griten “Gobernador”?

Félix Salgado Macedonio jura disciplina a Morena y, al mismo tiempo, desafía sus decisiones. Parece una contradicción.

No lo es.

Las piezas que no encajan

La regla antinepotismo que Morena decidió aplicar le cerró el paso a la gubernatura de Guerrero: es padre de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.

Aun así, pidió licencia al Senado en junio.

Aunque no se inscribió en el proceso interno de Morena, decidió realizar asambleas informativas por su cuenta.

Y desde que Beatriz Mojica fue designada coordinadora de la 4T, el 14 de septiembre, no ha dejado de moverse.

Asegura haber ganado una encuesta espejo. Él mismo admite que no tiene validez. Sin embargo, exige que se publiquen sus resultados.

El 4 de octubre reanudó sus asambleas en Ometepec —acompañado de su familia y de funcionarios estatales—, ante una multitud cuyo tamaño cambia según el medio que la cuente.

La dirigencia estatal de Morena declaró que esas asambleas no son legales.

Sheinbaum advirtió que las ambiciones personales no deben dividir al partido.

Él respondió que acata las reglas, y que seguirá haciendo asambleas hasta noviembre.

¿La alumna supera al maestro? Las plazas se llenan, pero las encuestas cuentan otra historia.

La historia política tiene sus paradojas.

Beatriz Mojica parece haber conocido a Félix Salgado cuando era joven, en su natal Ciudad Altamirano.

Décadas después, ambos protagonizan un episodio que permite observar la transformación de los liderazgos políticos en Guerrero y el ascenso de la participación de las mujeres en la política.

Radiografía de las encuestas: un año de mediciones y cambios en el liderazgo político de Guerrero

El primer indicio apareció el 4 de octubre de 2025.

Un estudio de opinión de la Maestría en Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Guerrero, realizado en Acapulco, colocó a Mojica con 18.7 % en percepción de idoneidad para resolver los problemas del estado, frente al 16.7 % de Salgado.

En noviembre, Consulta Mitofsky registró 27 % para Mojica y 24 % para Salgado. En diciembre, Question Mark reportó 23 % frente a 19 %, respectivamente.

Durante 2026, otras mediciones mostraron diferencias más amplias. En marzo, CRIPESO registró 22.06 % para Mojica y 11.74 % para Salgado. En mayo, Enkoll reportó 37 % frente a 27 %. En junio, Covarrubias y Asociados los situó en 24.1 % y 13.6 %, mientras El Financiero publicó 24 % y 10 %, respectivamente.

No todas las mediciones coincidieron. En junio, Meta Metrics colocó a Salgado arriba, con 26.7 % frente al 23.5 % de Mojica.

En julio, Voz Pública volvió a ubicar a Mojica por encima, con 24.1 % frente al 13.6 % del senador.

Para agosto, algunas encuestas ya se concentraban en otros perfiles de Morena. Demotecnia registró 29.6 % para Mojica y otra medición publicada por La Crónica de Hoy la colocó con 31 %.

Félix Salgado ya no figuraba en esos comparativos.

Aunque los estudios emplearon distintas metodologías y midieron indicadores diferentes, permiten identificar una constante en varias mediciones: Mojica aparecía por encima de Salgado, incluso cuando el senador mantenía su capacidad de convocatoria territorial.

Estas mediciones han mostrado dos tendencias en el posicionamiento político de Guerrero: el ascenso de Beatriz Mojica y el declive de Félix Salgado, lo que refleja en los hechos un cambio en la correlación de fuerzas que contrasta con la imagen de poder que Salgado busca proyectar desde las plazas públicas.

Ni rebelde ni resignado

Pero las pistas más reveladoras de lo que hace Félix Salgado están en lo que no hace.

No ataca a Mojica: se tomó la foto con ella tras su designación y criticó a los aspirantes que la cuestionan.

No amenaza con irse: lo ha descartado una y otra vez. Ni siquiera pide la candidatura. Pide una salida digna.

La lógica detrás del ruido

Salgado no busca ganar: busca demostrar que todavía cuenta.

Morena llega como favorito a Guerrero, pero la estructura de Salgado puede ampliar el margen de victoria y ofrecer algo que vale tanto como los votos: gobernabilidad en un estado con profundas fracturas internas.

Mostrarse fuerte no es debilitar a Mojica.

Es recordarle a ella y a la dirigencia que, con él, el camino es más fácil.

¿Y la amenaza de retirar su apoyo o de respaldar a la oposición? Su fuerza está en no cumplirla.

El día que la ejecute, se disuelve, y con ella su capital político, incluso si se inclina a querer poner en jaque la coalición por el lado del Partido del Trabajo.

Por eso cultiva la ambigüedad.

Al parecer, lo que busca a cambio son concesiones: espacios para su red familiar y política personal rumbo a 2027.

“El Toro sin cerca” continúa reuniendo multitudes.

Pero las plazas públicas y las encuestas no siempre reflejan lo mismo.

Las concentraciones pueden mostrar fuerza política, pero no necesariamente preferencias electorales.

Ahí está el espejismo: confundir la capacidad de convocatoria con el respaldo ciudadano.

El precio político del Toro

Cada plaza llena es una cotización.

Pero toda apuesta así tiene fecha de caducidad: si la dirigencia no cede, la fuerza exhibida se vuelve ruido sin consecuencias.

En Guerrero, el Toro ha dejado de embestir y ahora opta por mostrar fuerza como respaldo en la mesa de negociación.

Las preguntas son si encontrará eco e interlocución con la presidenta Sheinbaum y qué tanto está dispuesta la dirigencia nacional de Morena a ceder.

Este contenido es responsabilidad de Cisne Negro y no forma parte del contenido editorial de EL UNIVERSAL.


Contenido sindicado vía RSS de El Universal Opinión. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/articulista-invitado/el-toro-guerrerense-que-ya-no-embiste-el-enigma-felix-salgado/

Publicidad
Nota sindicada de El Universal Opinión · Leer la nota original ↗
Escrito por
El Universal Opinión
Fuente externa · Sindicación RSS · Carta de México

Contenido sindicado vía RSS desde El Universal Opinión. Los derechos pertenecen a su editor original.