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El Bosque de Chapultepec es algo más que el gigantesco pulmón verde de la Ciudad de México. Sus árboles, su cerro, sus cañadas y ríos han visto pasar entera la historia de la capital de la República. Inclusive fue herido durante la invasión de Estados Unidos en la batalla donde los cadetes del Colegio Militar ofrendaron sus vidas. Lo que no muchos saben es que desde hace siglos, tiene por férreo vigía a un silente ahuehuete. Su nombre es «El Sargento» y, según cuenta la leyenda, su semilla fue cultivada por el propio Nezahualcóyotl.

«El Sargento»: nacido de las manos de un tlatoani poeta

De acuerdo a una historia popular, en el siglo XV «El Sargento» fue cultivado por el señor de Texcoco, el famoso poeta Nezahualcóyotl, a petición de huey tlatoani de Mexico-Tenochtitlan, Moctezuma Ilhuicamina. Y es que la leyenda tiene visos de verosimilitud. El franciscano fray Juan de Torquemada, en su libro Monarquía indiana (1615) afirmó que el tlatoani acolhua sembró varios ahuehuetes en Chapultepec. Por otra parte uno de los descendientes de Nezahualcóyotl, Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, consignó que en efecto, su tatarabuelo cercó el «Cerro del Chapulín», mientras que en el bosque levantó palacios y sembró muchos ahuehuetes. En la actualidad los especialistas estiman que, de hecho, el árbol fue plantado hace poco más de 500 años.

Es por lo anterior que en el siglo XIX el viejo árbol era conocido como «El Ahuehuete de Moctezuma». De ello dieron constancia el embajador inglés Henry George Ward en 1828 cuando visitó los jardines del Bosque Chapultepec. También de ello dio fe Frances Erskine Inglis, esposa escocesa de Ángel Calderón de la Barca, embajador de España en México entre 1839 y 1841. En sus cartas escribió que el nombre del árbol era “El Ciprés de Moctezuma”. Fueron los cadetes del Colegio Militar quienes tuvieron su sede en el Castillo de Chapultepec quienes le dieron su nombre definitivo al ahuehuete: «El Sargento». También de forma afectuosa le llamaban «El Vigía», ya que parecía siempre estar cuidando al antiguo bosque.

Picasa El tlatoani de Texcoco, Nezahualcóyotl, cultivó a «El Sargento» en el siglo XV según una historia popular que tiene visos de verdad. Códice Ixtlilxóchitl.

Su triste muerte

Entre los años 1902 y 1905 se levantó a espaldas de «El Sargento» la Tribuna Monumental en honor de las batallas de Molino del Rey y Chapultepec, acaecidas en 1847. Posteriormente en los años cuarenta el monumento fue dedicado a la heroica actuación del Escuadrón 201 durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Fue precisamente en aquella época que, en varios periódicos, distintas personalidades empezaron advertir sobre el peligro de que el legendario ahuehuete se secara por completo. En los años sesenta se intervino al Bosque de Chapultepec para su mejora, pero esto solo empeoró la falta de agua y con ello se mermó la salud del famoso árbol.

Y es que lo que pocos sabían es que la construcción de las Lomas de Chapultepec durante la década de los veinte había cortado el suministro natural de agua subterránea a buena parte de los árboles del bosque. Desgraciadamente esto afectó directamente a «El Sargento». El majestuoso ahuehuete finalmente moriría alrededor del año de 1969.

«El Sargento» en una fotografía de Guillermo Kahlo hacia el año de 1904. © Universidad Iberoamericana. Cortesía del Archivo Histórico de la Biblioteca Francisco Xavier Clavijero, UIA, A.C.

La inmortalidad de «El Sargento»

A pesar de su triste final, el tronco de «El Sargento» permanece de pie y con un alto nivel de conservación. A pesar de su deceso biológico, pareciera que el viejo ahuehuete no ha muerto del todo. Gracias a su solemne presencia hoy sabemos que en su plenitud midió 12.50 metros de circunferencia, mientras que de altura alcanzó los 40 metros. Además, después del Árbol de la Noche Victoriosa (antes «Noche Triste») es el segundo ahuehuete más famoso de la capital de la República. Si quieres conocer al más distinguido testigo de la historia de la Ciudad de México, lo puedes visitar en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec.

Aún muerto, «El Sargento» continúa vigilando al Bosque de Chapultepec. © Secretaría del Medio Ambiente. Gobierno de la Ciudad de México.

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