Los problemas que tienen al sector librero en México en crisis son múltiples, van desde la falta de aplicación del Precio Único a los libros —que es pieza central de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro—; la carencia de Tasa Cero —una prerrogativa que sí tienen las editoriales—; la “competencia desleal” de plataformas como Amazon, Buscalibre y Mercado libre; hasta la falta de lectores —aunque las estadísticas señalan que si se vende el libro en México—; y la ausencia de un encargado u oficina y una política pública del libro; sin embargo, todo esos factores se complican aún más cuando no existe un censo o al menos un registro de cuántas librerías hay, dónde y cómo se encuentran distribuidas en el territorio mexicano, y cuántas han cerrado o abierto en los últimos años.
El cierre de actividades de Ediciones Era, derivado de los cambios del mercado del libro y la desaparición de la red librera que existía antes de la pandemia, mostró una crisis que impacta no sólo a las editoriales independientes medianas y pequeñas, como lo hemos mostrado aquí, sino que en realidad se trata de un complejo entramado que atraviesa uno de sus peores momentos y deja ver la grave crisis —aún mayor que la editorial— que enfrentan las librerías mexicanas, grandes, medianas y pequeñas, sean de cadena o emprendimientos individuales.
“No tenemos un censo, no tenemos cifras que con detalle digan qué librerías cerraron en pandemia y para acá, es lo que más o menos logro entender que apunta el comunicado de Ediciones Era. No podemos decir eran 1000 y cerraron 100 o cerraron 500. Podemos intuir, nos dicen ‘esta librería que estaba en mi colonia cerró’, ‘esta librería la quise contactar y ya no está’. Pero no tenemos ni la cantidad ni la ubicación ni las razones”, afirma Claudia Bautista, presidenta de la Red de Librerías Independientes (Reli).
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Un planteamiento compartido por Gerardo Jaramillo, presidente de la Asociación de Librerías en México A.C (Almac), quien asegura: “No tenemos un registro porque la velocidad nos gana. Ya cerró Casa del Libro, que tenía 13 sucursales; Porrúa tiene problemas y ha cerrado varias sucursales, El Sotano también ha cerrado sucursales y las pequeñas librerías independientes también han cerrado. Abren y cierran”.
El gestor cultural que dirigió la red de Librerías Educal dice que la situación que se vive es “la tormenta perfecta. Avisada y anticipada, pronosticada, prevista en más de ocho años”. Apunta que Ediciones Era representa esta alerta, es un llamado a actuar, a decir “coordinémonos de nuevo, volvámonos a sentar, cada parte que haga lo que le corresponda, pero con voluntad política de que esto siga funcionando, porque hoy es Era, mañana puede ser otra editorial”.
Jaramillo afirma que durante muchos años hubo un modelo articulador que permitía que instituciones, editoriales, librerías, ferias del libro, formación profesional, bibliotecas y las instituciones del Estado estuvieran engarzadas como cadena productiva y de beneficio para todos. Detalla que había una base de editores y libreros, junto con bibliotecas y otras instancias del sector público que mostraba el rumbo que tenía la industria editorial mexicana.
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“Había una capacidad de impresión, había una capacidad de producción y estaba conformándose una línea hacia futuro que cristalizó muy bien en los 70 y en los 80”, pero que en los últimos años todo se ha desarticulado.
Para Bautista las problemáticas que hoy enfrentan las librerías dan una cuestión complejísima, que no se puede resolver atendiendo solamente el caso de Era, “no se puede tapar el Sol con un dedo, es muy valioso que se esté destinando atención, incluso en la mañanera, incluso a cargo de Paco Ignacio Taibo, porque a Era la queremos y respetamos, pues ha hecho equipo con las librerías independientes, pero el riesgo es que se busque resolver una situación muy puntual, pero no se le dé cauce, seguimiento, ni siquiera escucha al problema estructural que afecta de una u otra medida a muchas librerías que han cerrado, cadenas han cerrado sucursales, muchas tienen deudas, grandes y pequeñas”.
La librera asegura que toda la cadena vive una situación compleja, no solamente Era, “Era es como el síntoma visible de una enfermedad que está profundamente enraizada, que hay que atacar desde la estructura y en donde, también el Estado tiene una función sumamente importante que todos estos años ha hecho de lado”.
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Lejos del Centro
Las librerías, aseguran los libreros, es el eslabón más débil de la cadena del libro. Rolando Armesto, presidente de Librerías Dante, cadena yucateca de librerías en el sureste; Carlos Armenta, director de Impronta Casa Editora, con librería en Guadalajara; y la propia Claudia Baustista, con su Hyperion Librería, en Xalapa, dan cuenta de una situación más particular y lejos del chilangocentrismo con todas las editoriales y librerías en la Ciudad de México.
Armenta afirma que las librerías sobreviven a la ausencia de Tasa Cero y a la fuerte amenaza de las plataformas que venden libros con descuentos violando el Precio Único. “Pero además, un tercio de la industria editorial está concentrada en el centro del país, en realidad, para los que estamos afuera todo es más complicado. Las librerías tenemos que estar haciendo los pedidos consolidados de los centros de distribución del centro del país, todas las instituciones, los medios culturales, los críticos de literatura en torno al libro pues están allá. A nosotros eso nos hace que tengamos mayores gastos, es un tema bastante complejo. Todavía al interior del país es mucho más crítico que en la capital, e incluso que las grandes ciudades”.
Para el presidente de Librerías Dante, el problema se centró en tres aspectos muy claros: falta de lectores, competencia desleal de plataformas como Amazon, Buscalibre y Mercado Libre, y la que califica como una “situación injusta por parte del gobierno”: que los libreros no están exentos del IVA, y que no tener la Tasa Cero “para nosotros pagar el IVA representa pagar todo 15% más caro”, señala y agrega que su propuesta es si no tener la Tasa Cero, si al menos una tasa menor de IVA y poderla recuperar, algo que hoy no ocurre.
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Gerardo Jaramillo apunta que pese al contexto, se abren librerías, y cita la nueva sucursal de El Péndulo en la colonia Del Valle, y la sucursal de Gandhi en Pachuca.
Por ello reitera la urgencia de legislar para lograr la Tasa Cero a librerías, y que aprueben el Reglamento de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, que regularía el Precio Único, también que el gobierno defina un encargado del libro en México. “Lo que representa Era es una llamada de auxilio, de alerta, porque la iniciativa privada no tiene diálogo con el gobierno, no sabemos a quién acudir. Nos escuchan, pero nadie resuelve”.
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Contenido sindicado vía RSS de El Universal Cultura. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/cultura/librerias-mexicanas-viven-su-peor-momento-cierre-de-era-enciende-alertas/