No por nada viejos priistas aconsejaban evitar las memorias. Negar al papel la oportunidad de regresarte palabras en forma de búmeran.
Para fortuna de nosotros, Alfonso Durazo fue un mal priista. Dejó por escrito términos que hoy hacen lógica su andanada contra Colosio.
En una comida de hace tres lustros, el hoy gobernador de Sonora, Agustín Basave y Luis Donaldo Colosio Riojas idearon un libro sobre el padre de éste. Se acercaba el vigésimo aniversario del magnicidio en Lomas Taurinas, y decidieron evocar al frustrado candidato y su “legado”. Bajo la idea de “El futuro que no fue”, convocaron a autores para que testimoniaran la figura de Colosio Murrieta.
“Todos imaginamos”, dice Colosio Riojas en la presentación del libro*, “cómo sería México de no haber faltado Colosio, pero pocos aplicamos esa esencia de colosismo para construir un buen futuro”. El volumen fue coordinado por Alfonso Durazo, a quien Colosio hijo agradeció el “haberlo hecho de manera impecable”. Eran tiempos de miel entre el exsecretario particular del candidato asesinado y el hoy emecista.
Tras el discurso de Colosio Riojas en el Senado el martes, donde a nombre de Movimiento Ciudadano fijó postura sobre el informe de la presidenta Claudia Sheinbaum, llegaron los tiempos de hiel. Acusó al régimen de no usar su enorme poder para servir a la gente y resolverle sus problemas; y les dijo que es imperdonable que prefieran, en Michoacán o Sinaloa, protegerse entre ellos que hacer justicia.
Un día después Durazo le contestó. Lo chamaqueó, criticó sus resultados como alcalde de Monterrey, lo desdeñó por entrar al Senado como primera minoría, entre otras cosas. Cito algunas de sus frases: “Luis Donaldo tiene mucho futuro, pero éste no le ha llegado todavía. Tiene mucho aún por aprender y mucho más aún por madurar (…) carece de la autoridad moral imprescindible para criticar eventuales deficiencias del gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum (…) Y en su tierra no lo olvidan. Consecuencia de ello fue haber sido derrotado por la ‘4T’ en la senaduría por Nuevo León. Ciertamente llegó al Senado, pero por vía de la primera minoría. No le alcanzaron su excelente oratoria, su fama ni su merecidamente reconocido apellido. Ahí es donde la experiencia y madurez ofrecen un papel muy importante que desempeñar aún en su vida”.
Dejando de lado que el gobernador quiere indebidamente meterse en temas electorales (LDCR podría ser el candidato emecista para Sonora en 2027), quién sabe de qué rayos habla Durazo cuando dice que como senador de la República carece de autoridad moral para criticar al Poder Ejecutivo. Y, desde luego, le dice que no lo olvidan en “su tierra” para advertirle que si se lanza, en Sonora será un fuereño.
Nada raro sería todo lo anterior, si en el citado libro Durazo no hubiera escrito que estas fueron las enseñanzas que le aprendió al padre de Colosio Riojas:
-“En el cumplimiento de la responsabilidad no hay mejor receta que el consejo de la humildad; ‘la soberbia irrita a los dioses’. (…) Ah, y no pierdas de vista que el trato cortés es un buen negocio político; buenas maneras con todos, todo el tiempo’”.
-“Aconsejaba incluso escuchar a los adversarios, pues son los primeros en advertir nuestros errores. Más puntual, del brazo de Andrew Mason, sugería reconocer nuestros propios errores antes de que otros los exageraran”.
“Decía que una actitud tolerante era el mayor símbolo de una convicción democrática y que no se podía avanzar en la consolidación de las relaciones políticas con la oposición por el camino de la injuria.
Para Luis Donaldo la competencia política no estaba inspirada en el fracaso del adversario: ‘No podemos seguir apostándole al fracaso de otros para tener mayores ventajas relativas; no se puede considerar la lucha política como un campo de batalla en el que solo un bando debe quedar en pie’. Decía que ya no funcionaba la política de trincheras; ‘la política se recrea en el reino de los matices y es imprescindible respetar la fuerza de las diferencias ideológicas”.
Leído lo leído, está claro que ocurrió lo único previsible: Durazo ha cambiado de chaqueta una vez más. Salió del PRI, abandonó al foxismo, coqueteó con el emecismo, abrazó al morenismo, y ahora, con un descalificador texto de supuesta autoridad moral, deja atrás postulados que dice haber aprendido de Colosio. No podía saberse.
Nota: el asesinato de Colosio el 23 de marzo de 1994 hirió profundamente a México. Y a sus familiares y amigos. Pero no milito entre quienes aseguran que la nación sería otra (para bien) si hubiera sido presidente. ¿Cómo podemos saberlo?
Y, comentario muy aparte, la carrera política de su hijo es, por decir lo menos, gris. Hablaremos de ello en otra entrega. *Colosio. El futuro que no fue. Ediciones Proceso, 2014.
Contenido sindicado vía RSS de El Financiero. Nota original: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/salvador-camarena/2026/09/04/durazo-vs-durazo-ya-no-es-colosista/