Cada que Diego Luna dirige una película considera que es como crear el sueño de un huérfano, es decir, formar una familia entre los participantes que comparten intereses donde haya respeto y participación de todos.
Y no es algo que lo diga a la ligera, porque él perdió a su mamá cuando apenas tenía dos años, así que no tuvo la referencia de lo que era tener una familia completa y “feliz”.
“Aunque creo que ni existen”, dice riendo. “El tema de la ausencia materna me ha acompañado toda mi vida y sí, cuando me involucro en lo que sea como actor, productor, director, acabo encontrando ese tema, encontrando la forma de hablar de eso, de las dinámicas familiares y de las ausencias”.
El Charolastra se encuentra ahora en la promoción de Ceniza en la boca, su nuevo filme como realizador basado en la novela homónima de Brenda Navarro, que llega este jueves a salas mexicanas.
Muestra a una joven de 21 años (Anna Díaz, La cocina) que viaja de México a España junto a su hermano menor para reunirse con su madre (Adriana Paz), quien emigró años atrás en busca de un futuro mejor.
“En esa primera reacción de la lectura de la novela estaba la de la relacion de una hija y su madre, de ausencia materna; de una madre que se va, de una hija que crece sin esa figura, sin ese abrazo, y que después tiene la oportunidad de confrontar a su madre, de reclamarle el abandono, de ver el otro lado de la historia: la de una madre que lo hizo como un sacrificio”.
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En su biografía Diego Luna: la neta es chida, pero inalcanzable, editada por el Festival Internacional de Cine en Guadalajara en 2024, el actor de Andor cuenta que ha reconstruido la imagen de su madre, Fiona Alexander, diseñadora de vestuario, a partir de los recuerdos y testimonios de quienes la conocieron.
“Creo que he de haber tenido como seis o siete años la primera vez que sentí su ausencia. Fue en el primer viaje que hice a Inglaterra (nacionalidad de ella). De pronto me di cuenta que yo representaba lo que ella había dejado en este mundo”, se lee en el texto.
Así que en su vida personal, ha buscado ser papá presente, no como el de la película, un militar que no tiene conexión ni con su hija ni con los nietos.
“Yo diseño y organizo mi vida para que sea una oportunidad de construir una relación que siempre esté viva, porque luego hay presencias ausentes. Y en esta película hay ejemplos, como un abuelo que está incapacitado para mostrar amor. Lo que siempre acabo haciendo (en los filmes) es fantasear con la idea de darle vueltas a la pregunta que me hago todos los días: cómo hago para vivir con el duelo”.
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