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La inteligencia artificial de texto a imagen suele pensarse como una revolución visual. Pero, en el fondo, es una evolución del lenguaje. Estos sistemas no comienzan con imágenes, sino con palabras. Al hacerlo, expanden lo que significa escribir.

Cuando un prompt se convierte en imagen, la escritura deja de existir únicamente sobre la página. Se vuelve capaz de generar mundos visuales, tangibles y atravesados por un imaginario colectivo. Para la literatura, esto importa: los escritores siempre hemos confiado en el archivo personal de imágenes de cada lector, es decir, en su imaginación, para que una metáfora, una descripción o un verso cobre forma.

Empecé mi trayectoria creativa como escritora. Publiqué varios libros antes de llevar mi práctica hacia lo visual y lo digital, pero la intención siempre fue la misma: quería que la poesía ocupara los espacios tradicionalmente reservados para las artes visuales, desde galerías y museos hasta instalaciones públicas. La llegada de la IA generativa no me alejó de la escritura. Me aportó otra manera de trabajar con el lenguaje.

Nunca me ha interesado que la IA escriba poesía por mí. Lo que me interesa es otra cosa: qué sucede cuando el lenguaje se convierte en un instrumento para producir imágenes. Desde ahí, la IA de texto a imagen puede entenderse como una evolución lingüística que apenas empezamos a nombrar.


El lenguaje como medio generativo

Escribir un prompt es un acto literario. Exige precisión, intuición y sensibilidad frente al tono y las asociaciones. Como un poema, depende de encontrar las palabras adecuadas y de revisarlas. Un prompt se prueba, se ajusta, se reescribe e incluso se censura. Cambiamos una palabra, tensamos la sintaxis, recalibramos el tono. A menudo hay que doblar el lenguaje, a veces con bastante fuerza, para conseguir que el sistema produzca la imagen que buscamos.

Pero incluso en su versión más precisa, el lenguaje tiene límites. Está construido a partir de unidades discretas, palabras, sintaxis, estructuras, pero permanece abierto a la interpretación, igual que una imagen. El prompt existe precisamente en la tensión entre dos sistemas de significado: uno textual y otro visual.

Mario Klingemann, pionero del arte generativo, conocido por su trabajo con redes neuronales y por proyectos como Botto, lleva años investigando esa frontera entre la intención humana y la interpretación de la máquina. Como explica:

«Por muy expresivo y versátil que parezca el lenguaje natural, a menudo me resulta demasiado “cuantizado” para cargar con todo el peso de mi intención creativa. Por eso prefiero hablar con las máquinas en su lengua nativa, navegando directamente por el espacio latente mediante tensores y vectores de embedding, donde el significado es más fluido y continuo, en lugar de discreto».

Si el lenguaje no basta, entonces el prompt se convierte en algo híbrido, en parte literario y en parte computacional. El significado depende tanto de lo que decimos como de la manera en que el sistema está construido para interpretarlo.

Angustia, de la obra Paperwork de Ana María Caballero (2023).Cortesía de la artista.

Los escritores siempre hemos creado imágenes en la mente de los lectores. En Paperwork y Speech Patterns, esas imágenes empezaron a existir fuera de la mente, visibles, pero nunca únicas. Cada palabra funciona como un fragmento de interpretación, una lectura posible que se hace visible. Al convertir esos fragmentos en formas visuales, cada respuesta adquiere una dimensión táctil, espacial y compartida. Las esculturas resultantes reúnen múltiples lecturas, atravesadas por el lenguaje, la selección y la enorme memoria visual contenida en los sistemas de IA.

La lectura como sistema generativo

Este proceso forma parte de lo que llamo generatividad analógica: la idea de que lectores y escritores se construyen mutuamente en un proceso infinitamente generativo. Una misma palabra significa cosas distintas para personas distintas. La IA de texto a imagen vuelve visible ese proceso, convirtiendo un instante efímero de interpretación en un registro que puede compartirse.

Así, la obra deja de centrarse únicamente en el resultado para revelar el proceso que la produce. Algo similar ocurre en Wild Wired World, de Fabiola Larios, una película realizada con IA que recorre la historia de internet desde su temprana promesa utópica hasta su relación actual con la vigilancia y la extracción de datos. A partir de extensos archivos digitales, Larios construye una narrativa visual por capas donde la memoria colectiva no solo se almacena: se reescribe constantemente.

Wild Wired World, Fabiola Larios (2023). Vista de la instalación en el Museo de Arte Pérez. Cortesía de la artista y de Karli Evans.

Esa preocupación por la vigilancia también tiene una raíz personal. Larios cuenta: «Después de que mi mamá me dijera que Dios siempre me estaba mirando, durante mi adolescencia empecé a pensar en la vigilancia como algo omnipresente, que siempre me observaba, como Dios».

Traducción e inestabilidad del significado

En Being Borges, abordo el prompt como una forma de traducción. El proyecto parte de El libro de los seres imaginarios, de Jorge Luis Borges y Margarita Guerrero, para investigar qué ocurre cuando una descripción literaria se vuelve literal a través de la imagen.

Comienzo con el texto original en español y lo utilizo para generar una serie de imágenes. Después repito el proceso con la traducción al inglés que el propio Borges supervisó. Finalmente escribo mi propio poema, no como traducción, sino como una relectura del texto original atravesada por mis propios intereses poéticos.

Las tres capas, español, inglés y reinterpretación poética, conviven con las imágenes que generan. Las composiciones funcionan a la vez como traducción y autorretrato. Como sucede en Suite Vénitienne, de Sophie Calle, al describir el método termino también por describirme a mí misma.

Being Borges muestra tanto las posibilidades como los límites de la IA. Dos idiomas producen imágenes distintas porque son sistemas de significado distintos. La distancia entre esas imágenes no es un error: es precisamente el punto. Hace visible algo que la traducción literaria siempre ha sabido, su imposibilidad. Borges lo expresó de forma memorable: «El original es infiel a la traducción».

Las imágenes tampoco son estables. Cambian con el contexto, la memoria, la cultura y la mirada de quien observa. Pasar del texto a la imagen no resuelve el significado: simplemente cambia las condiciones bajo las cuales lo construimos.

Por eso, en Being Borges, las imágenes generadas a partir de las descripciones de Borges nunca funcionan como respuestas definitivas. Las coloco junto a los textos que las originaron para que el significado aparezca en la tensión entre lo escrito, lo visto y lo que cada espectador aporta a ambos.

El proyecto también obliga al espectador a enfrentarse a su propia relación con palabras e imágenes. ¿La descripción de un unicornio chino deja que nuestra mente divague? ¿Ya tenemos una imagen de ese ser antes de verlo? ¿O la imagen generada por IA, esa traducción visual, cierra posibilidades al anclarnos a una versión concreta de la criatura? Quizás las palabras dejan más espacio del que creemos.

Reescribir lo que el sistema ha aprendido

La IA generativa también permite intervenir en las narrativas que los propios sistemas han aprendido. En Mother, la artista Danielle King investiga cómo la IA interpreta y reconstruye la maternidad. Para hacerlo, enfrenta los sesgos profundamente arraigados en los modelos con textos literarios transgresores sobre la experiencia materna, poniendo a prueba aquello que el sistema puede, y no puede, representar.

King explica: «Escritoras como Rachel Cusk, Anne Lamott, Olga Ravn y Kate Baer escriben sobre la maternidad con una honestidad implacable que nuestra sociedad suele reprimir: exponen la ambivalencia y las contradicciones, detallan la transformación y las cicatrices del cuerpo, describen tanto lo sagrado como lo grotesco. Su trabajo ayudó a dar forma al lenguaje de mis prompts, mientras le pedía a la máquina que viera aquello que la cultura le ha enseñado a no ver».

Esto prolonga una de las funciones históricas de la literatura: cuestionar las narrativas dominantes. Con la IA cambia la velocidad y cambia también el medio, porque esa reescritura puede producirse ahora tanto en imágenes como en palabras.

IA y memoria cultural

Estas herramientas también pueden preservar lo que desaparece. En mi video Pace, reconstruí mediante IA cinematográfica una farmacia de Madrid ligada a la memoria de mi padre. Cuando el local quedó vacío y finalmente desapareció, lo recreé dentro de una calle ficcionalizada, combinando un lugar real con memoria, performance e invención.

Pace no intenta documentar la farmacia tal como fue. Busca preservar lo que ese lugar llegó a significar. El resultado se sitúa entre el registro y la ficción, entre el sueño y la memoria.

Este impulso por preservar no es exclusivo de mi trabajo. En The Call, Holly Herndon y Mat Dryhurst, en colaboración con Serpentine Galleries, recurrieron a tradiciones corales colectivas para entrenar modelos capaces de conservar esas voces y, al mismo tiempo, permitirles adoptar nuevas formas. Como explican los artistas, querían «hacer legible todo el proceso de la IA generativa»: convertir algo técnico y abstracto en algo «visceral y emocional», sin borrar la experiencia humana que existe detrás de los datos.

No se trata de fusionar disciplinas, sino de expandir las posibilidades de la literatura. La escritura ya no solo describe: activa imágenes, sonidos, objetos y sistemas.

Y, pese a toda esta novedad, volvemos a algo conocido. La literatura siempre ha caminado al filo de la realidad, dando forma a lo imaginado, lo recordado y lo que todavía no existe. La IA de texto a imagen no sustituye esa capacidad. La extiende.

*Artículo originalmente publicado en inglés en IE Insights de IE University https://www.ie.edu/insights/articles/from-prompt-to-image-the-literary-implications-of-text-to-image-ai/


Contenido sindicado vía RSS de El Universal Cultura. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/cultura/confabulario/del-prompt-a-la-imagen-implicaciones-literarias-de-la-ia-de-texto-a-imagen/

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