Este miércoles 26 de agosto Angela Davis y Gina Dent ofrecieron una conferencia magistral en el Centro Cultural Universitario de la UNAM. Una noche antes activistas y pensadoras jóvenes acamparon para conseguir un lugar en tan esperado diálogo. Otras muchas comenzaron filas desde las 8am para un conversatorio que sucedió 12 horas y 15 minutos más tarde. Esta es la crónica de quiénes escucharon y siguieron el diálogo desde fuera de los muros de la sala Miguel Covarrubias de dicho complejo universitario.
La filósofa, luchadora social y escritora, Angela Davis, no visitaba México desde 1969, fecha en que como hoy encontró un pueblo salpicado de sangre, herido profundamente por la matanza de Tlatelolco que ocurrió un año antes.
Este miércoles, y acompañada por su pareja amorosa pero también camarada Gina Dent, ofrecieron una conferencia sobre el feminismo antipunitivista al que apuestas y desde el cuál militan.
Este medio asistió desde temprano a la cita tan esperada, queríamos sentir el pulso previo de esta conferencia histórica. Recorriendo los alrededores del Centro Cultural nos percatamos de la presencia de estudiantes, profesoras, colectivos, personas de otros estados e incluso de diferentes países, que se reunieron e hicieron fila desde primeras horas del día, para poder ver, escuchar y con un poco de suerte, ¿por qué no? hacerle una pregunta a la Pantera Negra, Ángela Davis, dejando claro que la espera no importaba, con tal de conseguir ese dichoso boleto que les daría el pase a la sala universitaria de la casa de estudios más grande del país y que, paradójicamente, solo está habilitada para 400 personas.
Afuera de la sala, en recintos contiguos y en una gran carpa en la explanada del Museo Universitario de Arte Contemporáneo, MUAC, había una multitud de personas de todas las edades esperando escuchar a esta referente del feminismo negro.
Se conversó con asistentes, escuchamos sus historias, entre la abundancia de testimonios de estudiantes que estaban desde muy temprano esperando a obtener un lugar dentro del recinto donde se produjo la conferencia.
Hubo estudiantes que pasaron la mañana formadas, fueron a clases y al volver, por la tarde se resignaron a escuchar a las feministas negras desde fuera de los muros de la Covarrubias. Para las estudiantes, Davis, es una referente importante y reconocida, sobre todo, por sus luchas sociales.
Entrevistadas en las filas de la espera, muchos asistentes cuestionaron la organización de la UNAM, pues mencionaban que la institución tiene espacios más grandes para la realización de eventos de esta magnitud.
Los más informados nos contaron que los lugares disponibles para tomar parte del evento se llenaron desde las 9 de la mañana, “los boletos que repartieron se terminaron en menos de una hora”, afirmaron varios entrevistados.
Para otras asistentes, comentaron claramente molestas, la organización por parte de la UNAM se les hacía una falta de respeto tanto para Angela Davis y todo lo que representa, como para los feminismos en México y América latina, así como una falta de respeto para el público que vino a escucharla.
Mientras esperábamos a que dieran las 18 horas, el tiempo transcurrió entre pintas en el suelo con frases que ya adelantaban lo que iba a suceder
“¡La UNAM criminaliza, encarcela y asesina!”
En la explanada del Centro Cultural Universitario abundaban las mantas y se escuchaban todo tipo de consignas. La tarde era una fiesta, un espacio de expresión colectiva que fungió como recordatorio sobre los padecimientos en nuestro país.
Conforme se acercaba la hora, el ambiente se ponía más intenso. La fila empezó a avanzar y quienes habían esperado horas, finalmente comenzaban a ingresar, listos para poder escuchar y ver a una de las figuras mas importantes del pensamiento político y social contemporáneo.
Con el paso de las horas, más gente seguía llegando. La UNAM, astuta, tenía preparado para las personas que no alcanzaron lugar dentro de la sala, una pantalla gigante y asientos bajo una carpa que cubría la extensa explanada del MUAC. A las 17 horas, una hora antes del inicio de la conferencia, en esa carpa no cabía un alfiler.
Comenzó el repertorio de consignas. La piel de todas y todos se puso chinita. Solidaridad con el pueblo palestino, conteos hasta el 43 por los estudiantes de Ayotzinapa, consignas a favor del reconocimiento del trabajo sexual, repudio a los transfeminicidios, consignas de colectivas de familiares de personas injustamente presas.
A las personas que iban llegando parecía no sorprenderles la masiva presencia y la fuerza colectiva, se adaptaban rápido y entre puestos de raspados, refrescos (con precios excesivos) y los infaltables tacos de canasta que rodean ciudad universitaria, se acomodaron para ver, o por lo menos, escuchar la conferencia de Ángela Davis y Gina Dent.
18 horas, llegó la hora, empieza la presentación del conversatorio, dentro y fuera de la sala, en la carpa y por los pasillos se escucha una ovación impresionante cuando presentan a Angela Davis, el recibimiento por parte de la comunidad universitaria es impactante.
18.02, no sorprende la toma momentánea del escenario por parte de un colectivo que denunciaron la muerte reciente de, por lo menos, 6 mujeres encarceladas y el encarcelamiento de estudiantes de la UNAM. Por varios minutos, la trasmisión de TV UNAM, que era la proyectada en las pantallas gigantes del MUAC, pudimos ver y escuchar a los estudiantes que tomaron el escenario ante Davis y Dent impresionadas.
Apenas un par de minutos, la producción de TV UNAM al percatarse de lo sucedido sustituyó la transmisión en directo del escenario de la Miguel Covarrubias, por un close up a una reportera que intentó, fallidamente, desviar la atención de quienes escuchábamos a las teóricas del feminismo anticarcelario. Fue en vano. Estallaron las consignas de nuevo.
Otra vez, cambio de toma, otra vez, transmisión del escenario, los estudiantes seguían manifestándose. Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, increpaba a los activistas a bajar del escenario, “ya se pronunciaron ya dijeron lo que tenían que decir, se hicieron visibles sus lonas, ya habrá tiempo para crear mesas dialogo, no es el momento”
Y, entre el público de la carpa unas murmuraban, otras gritaban “¿Cuándo será ese momento?” Nosotros nos preguntamos, ¿será que el Che Guevara o Nelson Mandela e incluso Ángela Davis no aprovecharían un espacio como ese para hacer visibles las injusticias que vivieron y contra las que lucharon?.
La UNAM, sus funcionarias sobre le escenario piden calma y respeto del tiempo, los activistas que protestan demandan mesas de diálogo que han necesitado por semanas, meses o incluso años.
Angela Davis, como figura es sin duda el principal motivo para dicha concentración. Para muchos de los asistentes, la oportunidad de escucharla directamente tenía un significado especial. Su trayectoria despertó una gran expectativa entre quienes se encontraban reunidos, tanto en la sala, como en la explana del Centro Cultural Universitario.
La visita de Angela Davis representó para muchos de los asistentes algo mas que un evento académico. Su presencia en la máxima casa de estudios del país aperturó un espacio de reflexión sobre las luchas sociales, el racismo, la desigualdad, los feminismos y la abolición de las instituciones carcelarias.
Las consignas rompieron con el silencio del auditorio, recordando que las discusiones sobre injusticia, violencia y resistencia no son encerradas entre muros. La protesta estudiantil se llevó la nota. Al cabo de un rato, finalmente Angela Davis y Gina Dent comenzaron con su conferencia. Muchas emociones, muchas rabias, muchas demandas en el marco de la presentación de las pensadoras negras.
*El fallecimiento de las seis personas se refiere a un grupo de seis mujeres presas en la cárcel de Santa Martha Acatitla.
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