Hay un valor patrio que identifica al presidente de Panamá, José Raúl Mulino Quintero, y a la presidenta Sheinbaum Pardo: la defensa de la soberanía. Trump ha venido amagando con arrebatarle el control del estratégico canal por el cual cruzan 35 barcos todos los días, pero la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha hecho que el tráfico aumente a 40; habrá que decir que también los precios se han disparado. Gobiernos y empresas de todo el mundo pagan millonadas. Es un negocio muy apetecible para el expansionismo estadunidense. En la reunión que los mandatarios latinoamericanos tuvieron en Palacio Nacional, la presidenta Sheinbaum Pardo respaldó la propuesta de un tratado de neutralidad permanente del Canal de Panamá, impulsado por el gobierno de ese país.
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