México adolece de una crónica debilidad fiscal, pero, como ocurre con otros asuntos, si bien la realidad deja mucho que desear, llega a ser peor la calidad de la deliberación pública sobre el tema.
La manera en que desde el poder se abrió y se cerró el debate sobre los impuestos a las herencias la semana pasada es constatación de ello. Veamos.
De acuerdo con los datos más recientes de la OCDE, México tiene una recaudación de 17.7 por ciento del PIB, inferior a la de países latinoamericanos como Chile (20.6 por ciento), Colombia (22.1 por ciento) y Costa Rica (24.9 por ciento).
Y, por supuesto, muy lejos de lo que alcanza el promedio de la propia OCDE (33.7 puntos) y de lo recaudado por los socios del T-MEC, Estados Unidos (25.6 por ciento) y Canadá (34.8 por ciento).
Con tan bajo ingreso fiscal y presiones de gasto al alza, es indispensable aumentar los recursos públicos.
Ahora bien, ¿cuál es el peso del gravamen a las herencias en ese rezago fiscal? Prácticamente nulo.
En Estados Unidos y en el promedio de la OCDE, los impuestos a donaciones y herencias apenas significan 0.2 por ciento del PIB, la quinta parte de un punto porcentual.
En el resto de los países referidos, Canadá incluida, el impuesto a las herencias nada aporta de recaudación como porcentaje del PIB.
Pero en el rubro del conjunto de impuestos a la propiedad, nuestro país también va a la zaga: recauda 0.4 por ciento del PIB, por 1.7 puntos en el promedio de la OCDE, 2.9 en Estados Unidos y 3.4 puntos en Canadá.
Los países de América Latina nos superan, asimismo, en este apartado, aunque de forma más modesta: Chile recauda en impuestos a la propiedad 1.3 puntos del PIB, Colombia 1.6 y Costa Rica medio punto.
Entonces, si la diferencia no la hace el impuesto a las herencias, ¿de dónde provienen los recursos que los demás obtienen al gravar la propiedad?
De los bienes inmuebles, del predial. Ahí Estados Unidos recauda 2.6 puntos y Canadá 2.7 por ciento del PIB.
Así que la explicación radica en la debilidad de nuestros municipios para tener actualizados los registros catastrales y cobrar el predial, con algunas excepciones, como la Ciudad de México, donde, por cierto, ese impuesto lo fija y lo cobra el gobierno central y no las alcaldías.
Sin embargo, hay otros capítulos más relevantes para entender y remediar el rezago fiscal de México.
Si se observa el atraso fiscal total frente a Canadá (de 17.1 puntos del PIB), la OCDE (16 puntos) y Estados Unidos (7.9 puntos), se verá que el mayor diferencial viene de los ingresos y ganancias de los individuos, así como de la baja captación de las contribuciones a la seguridad social.
En el primer caso, los impuestos a los ingresos, beneficios y ganancias de los individuos, México capta apenas 3.7 por ciento del PIB. Mientras, el promedio de la OCDE alcanza 8.2 puntos, Estados Unidos 10.2 y Canadá 12.5 puntos.
Ahí está la gran oportunidad para empezar a corregir la debilidad fiscal de México: acercar las tasas de gravamen a las personas físicas a lo que ocurre en el mundo desarrollado.
Por cierto, es interesante subrayar que no hace falta gravar más a las empresas, que generan empleo e inversión.
En México, los impuestos a las empresas generan 3.9 puntos del PIB, por arriba de la OCDE (3.8 puntos), mucho más que en Estados Unidos (2.2 puntos) y no lejos de Canadá (4.9 puntos).
En el caso de las contribuciones a la seguridad social, el rezago de México frente a la OCDE es de 6.4 puntos del PIB; de 3.6 respecto a Estados Unidos y de 2.8 frente a Canadá.
Habría que preguntarse si no sería oportuno que sea Hacienda quien recaude las cuotas a la seguridad social, pues no es inusual que contribuciones retenidas a los trabajadores no se enteren al IMSS.
El rezago en captación por seguridad social es superior al diferencial en recaudación por impuestos indirectos, por el IVA, donde la OCDE consigue 4.2 puntos más que nuestro país, Canadá 1.4 puntos adicionales y Estados Unidos incluso capta 2 puntos menos del PIB que México.
El mayor hueco del fisco no está en los impuestos indirectos, los menos progresivos, ni la solución en el IVA parejo para alimentos y medicinas.
Los datos de recaudación fiscal dan luz sobre la ventana de oportunidad que ofrecería corregir el endeble gravamen sobre las ganancias individuales.
Tras frenar la ocurrencia de gravar herencias, desde la Presidencia se volvió a eludir la convocatoria a una deliberación rigurosa sobre la situación de la hacienda pública.
Contenido sindicado vía RSS de El Financiero. Nota original: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/ciro-murayama/2026/07/15/debilidad-fiscal-datos-en-vez-de-ocurrencias/