Nuestros Comienzos
Carta de México comenzó a circular como un boletín informativo dirigido a la comunidad de estudiantes mexicanos radicados temporalmente en la capital española. Este límite quedó atrás muy pronto.
Se detectó, por un lado, la existencia en Madrid y otras ciudades españolas, de un mercado con interés en información mexicana, y en tierra azteca, de un extenso grupo interesado en información española, por lo que el boletín inicial se transformó en una revista elaborada por profesionales con la misión de ser un vínculo entre dos pueblos unidos por la historia, por la cultura, y la economía. Con un pasado común y un futuro compartida.
Carta de México comenzó a circular en su formato de revista en el año 2000, plagado de significados por ser el cambio de siglo y el inicio de un nuevo milenio, pero también el arranque de la transición política en México, la formalización de la democracia real. Desde el principio pusimos énfasis en el turismo y en temas de negocio, pues consideramos que se trata de una conexión llena de bondades, que van desde la creación de empleos hasta el conocimiento mutuo. Una revista que se convirtió de interés para los empresarios españoles interesados en México y para los empresarios mexicanos interesados en España, así como para los residentes de cada país. Durante dos ocasiones Carta de México fué encarte del periódico ABC con150,000 mil ejemplares y otro encarte en el periódico LA Razón con 150,000 mil ejemplares, logrando así un acercamiento con nuestros lectores.
En la portada de Carta de México se rindió tributo a figuras de la cultura y los espectáculos en ambos lados del Atlántico, como Luis Miguel, Alejandro Fernández, Paulina Rubio, Salma Hayek, Miguel Bosé, Juan Manuel Serrat, pero también escritores respetados como Carlos Fuentes y Elena Poniatowska y leyendas del arte como Diego Rivera y Frida, por mencionar un par de ejemplos notables.
Ese mismo afán de la edición en papel, se mantiene y fortalece en la Carta de México electrónica. La redacción y las imágenes se ajustan al nuevo formato, pero la responsabilidad de ser un vínculo atractivo entre dos países separados por un océano, pero unidos estrechamente por una voluntad conciente de estar cerca.