Alistan rescate del mural Omnisciencia en la UAM; fue dañado por sismo del S19

Interés General por La Crónica de Hoy

Reportaje. La obra de Arnold Belkin se encuentra en el Edificio S de la UAM-Iztapalapa, y será removida y restaurada. También se contempla la reconstrucción del inmueble, donde hubo que suspender las investigaciones que allí se llevaban a cabo.

Omnisciencia, uno de los seis murales que el artista Arnold Belkin realizó en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Iztapalapa, será removido del edificio donde está, pues dicha construcción será demolida por los daños que sufrió a causa del sismo del 19 de septiembre, por lo que requerirán trabajos de más de 300 millones de pesos, aunque debido al recorte presupuestal, contemplan la recepción de donaciones.

En entrevista, Rodrigo Díaz, rector de la UAM-Iztapalapa, y el arquitecto Vicente Sánchez, coordinador de Recursos Materiales de dicha Unidad, explican los trabajos a realizar para la demolición y reconstrucción del Edificio S, así como el procedimiento para el rescate del mural Omnisciencia, que mide 7.80x13.40 metros.

UAM-I. El rector de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, Rodrigo Díaz, hace un balance a ocho meses del sismo del 19 de septiembre, evento que como a todos, dice, los tomó desprevenidos, pero nunca pensaron en la magnitud del desastre hasta que, pasado el tiempo, hicieron el inventario y vieron que había daños en un edificio particular.

“Fundamentalmente fue la inhabilitación del Edificio S, que era ocupado por investigadores de la división de Ciencias Biológicas y de la Salud, (que contaba con) alrededor de 60 laboratorios de docencia e investigación, tres laboratorios muy sofisticados, además de 120 profesores-investigadores, 60 miembros de personal administrativo, tres departamentos académicos, pero fundamentalmente las investigaciones de los alumnos de licenciatura y posgrado”.

En el Edificio S, se realizaban investigaciones que tuvieron que ser suspendidas y, que tuvieron repercusiones a nivel nacional, pues entre ellas había seguimiento sobre cáncer de mama o hígado, por mencionar algunas; con ello hubo consecuencias con otras instituciones, puesto que la UAM-I tenía convenios con unidades externas, sin embargo, toda la edificación tuvo que ser desalojada. 

“(El desalojo) Afectó a poco más de dos mil alumnos que asistían a clases en laboratorios o a realizar sus investigaciones. Después de valorarlo algún tiempo, la universidad le solicitó a la aseguradora GMX la pérdida total del edificio y la idea que hemos adoptado es que el edificio se tiene que demoler, aunque la aseguradora piensa que es rehabilitable, nosotros decidimos que lo mejor es demolerlo, y construir un nuevo edificio”.

El rector señala que para  la demolición y construcción de un nuevo edificio, se requieren alrededor de 300 millones de pesos, cifra que, señala, pudiera considerarse excesiva, pero no es tal, dado que se requieren nuevos laboratorios con especificaciones técnicas, incomparables con las de un salón de clases normal o las de una oficina administrativa. 

ARTE, ACADEMIA Y SISMO. Arnold Belkin (1930-1992), artista de origen canadiense, hizo seis murales en la UAM-I: Omnisciencia,  Muerte a la ignorancia y transformación de la sociedad, El muro de las soluciones: Una utopía posible (Síntesis), El muro de los planteamientos: Imágenes de nuestros días (Tesis y Antítesis), El hombre y el Cosmos: Génesis de un nuevo orden y El Cerro de la Estrella, que fueron realizados entre 1984 y 1989. 

De las seis obras, Omnisciencia, ubicado en la fachada norte del Edificio S, resultó con afectaciones por el sismo del 19 de septiembre, por lo que el 18 de mayo, especialistas del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) del INBA, y autoridades de la UAM-I, mantuvieron una reunión para planear las acciones de salvamento sobre la pieza de Belkin. 

“La idea es cortar las trabes que sostienen la obra mural, (aunque) previamente el muro será consolidado para evitar que se fragmente con el movimiento, una vez hecho eso, se libera y será trasladado a unos seis metros de la fachada del edificio. Omnisciencia estará en el jardín próximo, en una base que será construida, para que el Cencropam pueda realizar la reconstrucción del mural en sitio”, explica el arquitecto Vicente Sánchez, coordinador de Recursos Materiales de la Unidad Iztapalapa. 

Sánchez añade que de acuerdo con lo planificado, una vez que se construya el nuevo Edificio S, será puesto en el mismo lugar; sin embargo, de momento, se deberán atender las dos principales “fracturas longitudinales”, que provocaron la división del mural en tercios:

“La fractura se acusó a la altura donde tenemos los elementos de liga estructural con el edificio. No tuvimos desprendimiento de una gran cantidad de superficie”, indica Vicente Sánchez. 

Los seis murales de Arnold Belkin fueron realizados entre 1984 y 1989; sin embargo, fue hasta 2001 y 2002 que se le hizo un trabajo de restauración a la obra mural de la Unidad Iztapalapa; 13 años más tarde, en 2015, comenzaron los trámites para realizar otro mantenimiento y restauración de la obra, pero en 2017 ocurrió el sismo, situación que detuvo las iniciativas. 

“Estábamos en pláticas para la intervención, a través del Cencropam, a toda la obra mural. Éste año, además de Omnisciencia, contemplamos la intervención de dos obras más: Muerte a la ignorancia y transformación de la sociedad, mural ubicado en la fachada oriente del Edificio L, y El hombre y el cosmos: Génesis de un nuevo orden, en la fachada sur del Edificio E. De éstos dos ya hicimos al Cencropam la solicitud de la propuesta técnica y económica, estamos a la espera de que nos responda”, declara el coordinador. 

El rector considera de suma importancia la recuperación de las obras de Belkin, pues no sólo forman parte del patrimonio de la UAM, sino del país, en particular Omnisciencia, que califica como un emblema. 

“Algunos colegas me han preguntado cuándo será restaurado Omnisciencia, hay una enorme preocupación por el tema de ese mural en particular, hemos sido cuidadosos y lo seguiremos haciendo, porque para nosotros es símbolo de la Unidad”, enfatiza Díaz.

Al ahondar en la relevancia de Omnisciencia, Rodrigo Díaz se remite al contenido de la obra: “Los murales de Belkin muestran el estrecho vínculo entre arte y ciencia, vivimos en una época en la que es más importante si Brad Pitt se divorció, las fake news de Trump o las mentiras terribles de nuestra clase política; es un buen momento para reivindicar que las universidades producen conocimiento que aspira a la verdad y que mucho de ese conocimiento está vinculado con el arte. Los murales de Belkin muestran que el lenguaje artístico y el lenguaje científico están mucho más ligados de lo que sospechamos. Es un buen momento para revisar a Belkin como heredero de la tradición muralística mexicana”.

PRESUPUESTO. La demolición y reconstrucción del Edificio S, tendrá un costo de 300 millones de pesos, mientras que los trabajos técnicos y de restauración para Omnisciencia se calculan en 4 millones de pesos; sin embargo, el rector de la Unidad indica que el principal problema al que se enfrentan es la falta de los recursos económicos.  

“Los recursos para la educación superior en general, para las universidades públicas en particular, han sido recortados, no han sido, lamentablemente, una prioridad del gobierno federal. Hace varios años se tomó la decisión de que el 1 por ciento del PIB debe ser canalizado a la investigación, Ciencia, Tecnología e innovación, (pero) andamos por el 0.5 por ciento del PIB. Los recursos son escasos, hemos solicitado un proyecto de inversión a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, al poder legislativo para demoler y reconstruir el Edificio S”, sostiene Rodrigo Díaz. 

El rector indica que se deben hacer laboratorios temporales, para la docencia e investigación, más cubículos y áreas administrativas, pero eso “requiere recursos económicos fuertes que tenemos que conseguir a toda costa y por diversas vías”.

Actualmente de los 60 laboratorios, sólo cuentan con ocho de docencia más oficinas de la Coordinación de Laboratorios de Docencia de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud, además se crearon ex profeso 23 laboratorios de investigación en espacios que la Unidad Iztapalapa ha tenido que disponer y adaptar, pero ¿tienen cierto temor por el término del sexenio? 

“Esperemos que el nuevo gobierno, sea quien llegue, mire más hacia las universidades públicas, hacia la innovación y apoye más decididamente la producción de conocimiento científico y tecnológico, eso permitirá el desarrollo del país, mientras tanto estamos con recortes presupuestales y nos rascamos con nuestras propias uñas”, responde Rodrigo Díaz. 

Aunado a ello, se debe tomar en cuenta que de los 300 millones de pesos, solamente son para la demolición y reconstrucción del Edificio S, por lo que estiman otros cuatro millones de pesos para los trabajos de restauración que requiere Omnisciencia

“El dinero lo pondrá la aseguradora GMX, nosotros tenemos que fondear con recursos propios el trabajo y ya hecho, la seguradora nos lo devuelve”, menciona el rector, pero debido a los recortes presupuestales contemplan recaudar fondos a partir de donaciones y llamamientos que realizarían a través de voces como Juan Villoro, Premio Crónica. 

CONSIDERACIONES. A poco más de ocho meses del 19 de septiembre, la UAM-I mantiene cercado el perímetro del Edificio S, además de haber trabajado con Protección Civil para una señalización y un proyecto viable de reconstrucción de toda la Unidad. 

“La demolición y reconstrucción del Edificio S supone también un juego: tenemos que estar adaptando nuevos laboratorios y movilizando grupos de investigación en el conjunto de la Unidad, lo cual nos ha obligado a pensar la rehabilitación de otros edificios”, declara el rector. 

Por otro lado, han revisado al mural Omnisciencia, mismo que no ha tenido afectaciones recientes, pero han recibido las recomendaciones del Cencropam para acelerar la intervención del mural y así protegerlo.

Al respecto, Vicente Sánchez explica que tan pronto como reciban la propuesta del Cencropam, procederán a trabajar en el área jurídica de la UAM-I, ello los lleva a desconocer el tiempo que tarden en comenzar los trabajos: “Lo que dure el trámite, la unidad cuenta con recursos para realizar los trabajos de inmediato”, reconoce Sánchez. 

Otra de las recomendaciones que les hizo el Cencropam, recuerda Vicente Sánchez, fue trabajar con la empresa Colinas de Buen, misma que haría una propuesta técnica para consolidar el mural, protegerlo, retirarlo del edificio y trasladarlo al jardín contiguo, es decir, a cerca de seis metros de donde se encuentra. 

 

“El Cencropam dijo que la restauración de la obra no le llevaría más de un mes, lo complejo es la cuestión técnica-constructiva para desligar el muro, reubicarlo y asegurarlo. Derivado de la propuesta técnica de ingeniería, tendríamos que costearlo, ponerle un precio y proceder a la asignación de los trabajos”, concluye Vicente Sánchez.

 

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