Debate hubo... y también muchos insultos directos

Interés General por La Crónica de Hoy

Duros encontronazos entre Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador y José Antonio Meade marcaron el derrotero del segundo debate presidencial, en el que el cuarto candidato, el independiente Jaime Rodríguez Calderón El Bronco puso también su granito de arena en el encuentro celebrado anoche en Tijuana, Baja California.

Un show que cambiaba su rostro de solemnidad por uno de diversión cuando los candidatos se atacaban con insultos directos y escenas chuscas como cuando López Obrador mostró al público su billetera para enseguida esconderla entre sus axilas, ante “el temor” de que se le perdiera cuando se le acercó Ricardo Anaya.

El candidato de Morena, puntero en prácticamente todas las encuestas, fue uno muy distinto al del primer debate, pero sólo en el sentido de responder uno a uno los golpes de sus adversarios, no así en planteamientos, donde no salió de sus argumentos harto conocidos, como el que la solución de todos los problemas es terminar con la corrupción y la impunidad. Sin importar la pregunta, respondía lo mismo. Su apuesta aislacionista, de un México autosuficiente que no mira al exterior, también quedó clara.

“El debate es para atacarme porque voy 25 puntos arriba”, aseguró, ante los marcados señalamientos de que ser un candidato que no entiende el mundo moderno. Anaya lo machacó con ese punto.

Fu también un debate en el que El Bronco retó a López Obrador a que le diera un abrazo a Anaya, lo que consiguió a medias.

Pero inmediatamente después el norteño entregó al tabasqueño un papel para que se lo firmara y se comprometiera a devolver los tres mil millones de pesos de financiamiento público que ha recibido a través de su partido, Morena.

“¿Sabes por qué no te firma ese compromiso?”, terció Meade: “Porque Andrés Manuel es un empresario. Tiene un partido, Morena, que maneja como empresa. De ahí ha vivido él y sus hijos. Porque no trabaja”, reventó el abanderado del PRI.

José Antonio Meade fue cuestionado por sus adversarios por aquella decisión del gobierno del presidente Peña Nieto de invitar a Los Pinos al candidato Donald Trump. En lugar de desmarcarse, toda vez que para entonces él era secretario de Desarrollo Social, defendió nuevamente esa acción, aunque indicó que realmente era grave la relación bilateral.

Un debate inédito en el que ya no participó Margarita Zavala. Cudadanos escogidos al azar tuvieron la oportunidad de realizar preguntas a los candidatos, aparte de los cuestionamientos que les formularon los moderadores Yuriria Sierra y León Krauze.

Con el tema global de México en el mundo, subdidido en comercio exterior e inversión; seguridad fronteriza y combate al crimen organizado, y derechos de los migrantes, el segundo de tres debates presidenciales generó propuestas, pero más bien decantó en insultos donde se acusaron mutuamente de “mentirosos” y “farsantes”.

Ricardo Anaya, abanderado de la alianza PAN-PRD-Movimiento Ciudadano, quien prácticamente no se metió con José Antonio Meade, pero sí con el gobierno de Enrique Peña Nieto,  centró sus ataques en el de Macuspana: “Tu problema, Andrés Manuel, no es tu edad, sino tus ideas que son muy viejas. Tu problema no es que no entiendas el inglés, sino que no entiendes el mundo”, le soltó.

Contribuyó también el candidato José Antonio Meade, quien dijo que López Obrador “tiene un médico que ni Obama, y tendrá que explicar por qué y de dónde le paga”.

El tabasqueño, que en este debate ya no aguantó los golpes sin responder, como en el debate del pasado 22 de abril, aseguró que se encuentra “muy bien de salud. Estoy al 100. Estoy bateando arriba de 300 (término beisbolero). Estoy macaneando. Para que ya no me quieran enfermar”, retó a sus opositores.

Y como para él ambos son uno mismo (Anaya y Meade) les dijo que “ya dejen de robar a México; ya dejen de saquearlo”, pese a lo cual advirtió que “mi fuerte no es la venganza. Nos voy a desterrar ni los voy a perseguir”, los tranquilizó.

Intervino entonces El Bronco, y mirando a las cámaras preguntó al público: “¿Van a dar su voto a cualquiera de estos tres? Nada más véanlos: Ventilando a ver quién es más rata”.

A insistencia de la moderadora Yuriria Sierra, El Bronco se vio acorralado para contestar que, ante las políticas antimigratorias y las ofensas continuas de Donald Trump a México, optaría por “expropiar Banamex”.

Ricardo Anaya volvió a la carga y acusó a López Obrador de ser “un farsante y un autoritario” porque miente cuando asegura que la inversión en la capital del país cuando fue Jefe de Gobierno es la más grande que ha tenido jamás la Ciudad de México.La Inversión Extranjera fue sacada, aseguró Anaya, de la venta de los bancos, es decir, ningún mérito para AMLO.

El tabasqueño, evidentemente molesto, le respondió que es “un canallita demagogo. Ricky, riquín, canallín”, le soltó.

“Los dos son demagogos”, intervino José Antonio Meade, quien les dijo a ambos que él es el único que tiene una vida limpia: “No nos metas en la misma canasta”, le exigió al candidato de Morena, y de paso les recordó a los dos que uno, el panista, conoce Atlanta porque ahí estudiaron y vivieron sus hijos, mientras que uno de los hijos de López Obrador estudió en España.

El tabasqueño, en una de sus intervenciones, se auto declaró como “el candidato con más experiencia y el de mayor edad”, a lo que El Bronco le respondió que no, “serás el más persistente, pero no el de mayor experiencia”, le dijo al ofrecerle que le contaría después “la historia de mi abuelito, que también se creía el de más experiencia”.

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