Industria vitivinícola en México pide un empujón

Gourmet por La Crónica de Hoy

Escasa tierra, poca promoción y baja cultura de consumo, son algunos de los problemas que enfrenta la industria vitivinícola en Mexico.

De ahí que una opción para proteger y fomentar la industria, 11 gobernadores integrantes de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) impulsan una iniciativa de ley, basada en un proyecto que el gobernador de Baja California, Francisco Vega, presentó hace siete años, siendo diputado federal.

Andrés Tapia, representante del gobierno de Baja California en la Comisión de Fomento a la Industria Vitivinícola (CFIV) de la Conago, dijo, en entrevista con Crónica, que los vitivinicultores requieren certeza jurídica.

“Los productores necesitan recurso específico para algunas cuestiones, pero les conviene más tener una certeza de que los apoyos no van a obedecer a voluntades políticas o de actores; que ya se tenga el diseño de esas políticas públicas a través de un ordenamiento legal”.

Mencionó que en México, hasta el 2017 y con datos del Sistema de Injormación Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) hasta el 2017, dos mil 500 hectáreas han sido cosechadas de vitivinífera, esto representa el 20.3 por ciento de las uvas que se cosechan en Mexico; es decir, de las cinco vocaciones de uva, la vitivinífera, que es la uva para vinos, representa el 20.3 por ciento.

“La primer solicitud que se tiene por parte de los productores es que haya mucho más oportunidad de expandir el número de hectares cosechadas”, expresó Tapia.

Resaltó que no existe una política pública para la industria y mencionó que enfrentan diversos problemas.

“Son problemas diversos los que tiene la industria, no podemos hablar de un problema generalizado”.

“Creo yo que la coincidencia que tienen los productores es que tienen poco terreno con vocación para la siembra vitivinífera, de éstas”.

Destacó que son los estados de Baja California, Chihuahua, Coahuila, Querétaro, Guanajuato, Zacatecas, Aguascalientes; San Luis Potosí, Nuevo Leon, Durango y el Estado de México los que producen vino.

“Los gobernadores se pusieron de acuerdo y dijeron que una de las industrias que nosotros tenemos con más representatividad adentro de los estados, pues es el sector vitivinícola”.

“De ahí surge la necesidad que se tiene dentro de la Conago para formar esta comisión, dándole seguimiento también a las propuestas y todo aquello que hizo en el trabajo el gobernador Kiko Vega en su época de diputado federal”, expresó Tapia.

Ademas de la ley, dijo, los productores de la industria vinícola requieren de un apoyo específico, es decir, necesitan recurso específico para algunas cuestiones.

Destacó que la Comision Nacional de Fomento Vitivinícola, órgano especializado del sector público que no requiere un impacto presupuestal importante, que ya trabajan ahorita, nada mas requerimos una función más específica”, dijo Tapia.

El pasado 25 de abril, el senador panista Héctor Larios, que forma parte de la Comisión de Comercio y Fomento Industrial del Senado, presentó la iniciativa de Ley General de Fomento a la Industria Vitivinícola.

La exposición de motivos refiere que México es considerado el productor más antiguo de vino en Latinoamérica.

Señala que de acuerdo al Consejo Mexicano Vitivinícola, la industria aporta cerca de siete mil empleos directos e indirectos, emplea un poco más de 500 mil jornales y genera una facturación de poco más de 550 millones de dólares anuales.

Sin embargo, señala, la producción de vinos de calidad en el país es aún de un volumen pequeño, aunado a que la industria vitivinícola nacional enfrenta una fuerte competencia internacional en el mercado interno mexicano, en particular por parte de Chile, Argentina, España, Francia e Italia.

Los vinos mexicanos, abunda el texto, han tenido diversas dificultades, para posicionarse y tomar una participación relevante en el mercado interno; en los últimos años la producción de vino en México es proporcionalmente menor al crecimiento de la demanda, lo que hoy despierta una gran preocupación acerca del futuro de esta industria y sobre todo por el riesgo de no aprovechar las oportunidades que existen para impulsar acciones estratégicas de fomento para lograr un mayor crecimiento y desarrollo sostenido de la industria vitivinícola nacional en el mercado interno y en el exterior.

Y aunque existen esfuerzos de exportación hacia nichos de mercado en Estados Unidos, Europa y Asia, su monto aún es muy modesto como para compensar la balanza comercial frente al incremento creciente de las importaciones de vino en el país.

“Esta coyuntura actual de la situación de la industria vitivinícola nacional encuentra su explicación en diversos factores de naturaleza estructural como lo es la problemática inmersa para la habilitación y sostenibilidad de mayores zonas geográficas en el territorio nacional para la producción de vid en la elaboración de vinos de mesa.

“Su financiamiento, y unacompetencia en el mercado interno desigual con respecto a las importaciones de vino procedente de países europeos y sudamericanos, que disfrutan de subvenciones que no poseen los vinos mexicanos; y de factores institucionales, ambientales y económicos de origen interno quedificultan que el país aproveche su potencial vitivinícola, lo cual hacen en su conjunto una necesaria y urgente intervención del Estado Mexicano para el fomento de esta industria”, menciona el texto.

Tapia confió en que antes de que termine octubre sea aprobada por el pleno del Senado la iniciativa y se pueda volver competitivo este sector.

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