Analizan lo que pasa en el cerebro cuando está en contacto con el arte

Arte & Cultura por La Crónica de Hoy

Entrevista. El estudio está en progreso y tenemos aproximadamente los datos de 300 mil participantes en varios museos. Hace dos años lo empezamos y aún no tenemos conclusiones, pero resultados iniciales indican que hay ciertos patrones únicos que suceden, en su mayoría, en niños menores de 8 años y en mujeres
¿Qué pasa con el cerebro de una persona cuando está en contacto con el arte?, es la pregunta que desde hace dos años trata de responder José Luis Contreras, investigador de la Universidad de Houston, Estados Unidos, quien dirige el proyecto Your brain on art y en el que incluye a población de todo el mundo, además de la mexicana, tanto artistas como no creadores, que asiste al Museo Blaffer de Houston y a algunas exposiciones del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco).
Hasta el momento, indicó en entrevista, el cambio más evidente en el cerebro, durante la apreciación de arte, sucede con niños de 8 años de edad, “cambios que pensamos que podrían estar relacionados no sólo a su desarrollo motor, sino al emocional y cognitivo”. 

José Luis Contreras, quien es uno de los especialistas partícipes en el documental Asombrosamente de NatGeo que durante las dos siguientes semanas será trasmitido todos los lunes a las 21:00 horas, detalló que la meta principal del estudio es entender la respuesta del cerebro al arte, específicamente en las zonas relacionadas con la memoria, las emociones y el movimiento.

“Sabemos que el arte no sólo lleva a la activación de áreas sensoriales, por ejemplo de las zonas visuales, también influye en la actividad de la memoria y los recuerdos, a la experiencia con el entorno de ese momento incluyendo nuestra postura acerca de nuestra interpretación del arte y cómo percibimos una obra y el juicio que le damos”, dijo.

El problema que el profesor de ingeniería electrónica e informática ha tratado de atacar con el estudio, es salir del laboratorio y obtener datos reales, es decir, experiencias en tiempo real en un museo, para que la factura de los datos sea verídica, porque “la mayoría de las investigaciones (de este tipo) basa sus conclusiones en (pruebas de) laboratorio, que no son realistas y no corresponden a los procesos normales”.

“Este estudio está todavía en progreso, tenemos aproximadamente los datos de 300 mil participantes en varios museos, desde hace dos años empezamos el estudio, aún no tenemos conclusiones pero los resultados iniciales nos indican que hay ciertos patrones anormales, únicos y que suceden, en su mayoría, en niños menores de 8 años y en mujeres, es decir en la diferenciación del sexo”, precisó.

El resultado de dichos patrones en menores de 8 años, añadió, está relacionado al desarrollo no solamente motor de los niños, “sino emocional y cognitivo. Muchos estudios anteriores, nos indican que alrededor de los 8 años hay un cambio significativo de cómo ser”, por eso los patrones encontrados están en estudio, lo mismo que las diferencias en cuanto a género.

Sobre la participación de la población mexicana, José Luis Contreras comentó que la población hispana en Houston es numerosa, por lo que están incluidos en la investigación. “Pero también tenemos una colaboración con el Tecnológico de Monterrey, en su sede de Monterrey, y con el Museo de Arte Contemporáneo (Marco) de Monterrey”.

ARTE COMO TERAPIA. El especialista expresó que actualmente están procesando los datos sobre las zonas cerebrales: cómo son los movimientos del cuerpo, el recorrido visual que hacen las personas en una galería y datos demográficos. El proyecto Your brain on art consiste en mediar in situ a través de equipos de ingeniería y cómputo, la actividad que registran las personas que escuchan alguna pieza musical o que observan una obra de arte.

“Con este estudio podremos personalizar el arte en la educación y en la terapia, saber a quiénes les gusta más el arte visual, la música u otra disciplina. Hacemos pruebas con músicos, bailarines y escritores, estamos tratando de ver si podemos determinar los cambios normales en la apreciación del arte y las cosas únicas que se pueden diferenciar y que podrían decirnos cuáles son los tipos de arte que podrían ser preferibles para una persona”, dijo.

El especialista comentó que es normal escuchar que el arte es bueno para la salud, pero es difícil cuantificar esa afirmación.

“El arte como terapia para la depresión y estados mentales, es muy usado, pero es arte más que una apuesta porque hay una falta de medidas para cuantificar los efectos y también personalizar la terapia del arte, es decir, para saber si a determinadas personas hay que tratarlas con una terapia musical, de baile o arte visual”.

Por ejemplo, añadió, a las personas con Parkison les ayuda a restablecer el movimiento y tener un efecto emocional cuando están hablando con otra persona, “sabemos que el arte es una herramienta buena para sobrellevar el dolor, entonces pensamos que en el futuro podemos tener herramientas para personalizar y evaluar el arte tanto en la educación como en la medicina”.

Una parte del proyecto, indicó, es el estudio de los artistas quienes buscan la representación de un concepto, entorno o experiencia al crear algo. “Estudiamos cómo estas representaciones están codificadas en la corteza cerebral, es decir, los artistas generan su arte y los científicos estudiamos la actividad cerebral”.

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