Diseñan sistema para evitar pérdidas en los bancos de alimentos de Jalisco

Innovación por La Crónica de Hoy

Científicos de diferentes instituciones del estado de Jalisco, en el occidente de México, pusieron en marcha un programa para evitar que se pudran y destruyan alimentos que fueron donados por la industria y el comercio para bancos de alimentos que atienden a zonas con pobreza alimentaria.

A nivel nacional existen más de 12 millones de personas que viven en condiciones de pobreza alimentaria, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y se calcula que 40 por ciento de los alimentos que son donados se pierde por los pocos recursos que tienen los bancos de alimentos para colectar, y distribuir esos insumos.

En la creación del nuevo modelo participan el Instituto Tecnológico de Occidente (ITESO), como principal administrador del proyecto; con la colaboración del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología Avanzada (CIATEJ-Conacyt), la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos (ProSociedad), el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y empresas privadas desarrolladoras de programas de cómputo o software que aportarán horas de trabajo sin costo.

El doctor José de Anda Sánchez, investigador del CIATEJ, que es uno de los 27 centros públicos de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) informó a Crónica, que el proyecto recibirá fondos públicos con el compromiso de entregar varios resultados y productos:

1) Una planta piloto procesadora de alimentos que estará al servicio de los bancos de alimentos para alargar la vida útil de los alimentos frescos que se reciben en donativo; 2) una plataforma logística que ayude a la localización, recolección, clasificación, almacenamiento —en algunos casos— y entrega de los alimentos a las comunidades; 3) un modelo de evaluación de los alimentos para garantizar la inocuidad y evitar contaminación que pudiera provocar enfermedades en quienes los consumen.

También se elabora un programa de cómputo que funcionaría como una especie de agencia de trabajo virtual o un “Uber de servicios” para que la industria y público general contraten a personas “confiables y correctas”, que son apoyadas con los bancos de alimentos y ejercen oficios como pintores, carpinteros, herreros o jardineros, entre otros.

“Esto último ayudaría a que estas personas puedan salir, con su trabajo, de la condición de pobreza alimentaria que padecen actualmente”, dijo el doctor De Anda.

Además de las aportaciones tecnológicas, se han unido a este esfuerzo abogados que elaborarán propuestas legislativas para que se castigue el desperdicio de alimentos y se estimule o premie a quienes hacen donativos de alimentos para los grupos marginados y vulnerables.

IMPACTO SOCIAL. El nuevo programa que usa la ciencia y tecnología para atender la pobreza alimentaria, recibirá 20 millones de pesos del Fondo Mixto que tienen el Conacyt y el gobierno de Jalisco.

El doctor De Anda Sánchez dijo que el proyecto iniciará apoyando a tres bancos de alimentos que actualmente benefician a 120 mil personas y que se busca elevar su alcance a más de 150 mil personas, con un mejor manejo de lo que ya se recibe. En caso de ser exitoso, se propone que el modelo sea replicado en otros estados de la República.

“De pronto llega a haber una gran cantidad de alimento en algún sitio y necesita distribuirse de manera inmediata, pero resulta que los bancos de alimentos tienen pocos vehículos o poco personal. Entonces, se necesita ser más eficiente en el manejo de los pocos recursos con los que cuentan los bancos de alimentos y lo que queremos hacer es ayudarles con herramientas logísticas”, dijo el investigador del área de Tecnología Alimentaria de CIATEJ.

En el caso de la planta procesadora de alimentos, que será diseñada y construida por el CIATEJ, el objetivo es aumentar lo que se llama “vida en anaquel” de los productos donados pues muchas veces sólo tienen una semana de vida útil antes de que se echen a perder, pero con procesos de transformación pueden extender su vida útil a varias semanas o meses.

“Se pueden elaborar alimentos concentrados y deshidratados, que son procesos sencillos, pero también hay procesos más sofisticados como la ultracongelación o el deshidratado mediante liofilización, que son más caros pero pueden extender muchos meses la vida de los productos. Pero primero veremos cuáles alimentos se donan más para decidir cómo procesarlos”, concluyó el doctor De Anda.

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