Martes 22 de Octubre, 2019 - México / España
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“En el ISSSTE no existe riesgo alguno en el pago de pensiones”: Luis Antonio Ramírez Pineda


El director del ISSSTE, Luis Antonio Ramírez Pineda, señala que al gobierno del presidente López Obrador le ha tocado pagar añejas omisiones de Hacienda, que han generado costos y problemas para la institución que dirige; afirma que la situación se normaliza, tanto en lo financiero como en el abasto de medicamentos, y que no existe riesgo alguno en el pago a pensionados.

El economista habla abiertamente de los males que afectan al Instituto, de la necesidad de humanizar el servicio y desburocratizarlo, de la curva de aprendizaje del nuevo Gobierno y de lo que se está haciendo para responder a los nuevos retos sociales, relacionados con la transformación del país.

Éstos son los principales puntos de la conversación.

Ramírez Pineda inicia explicando que, en el equipo de transición, él era de los que mejor información tenían sobre la situación que prevalecía en el ISSSTE, y que varios tenían dudas sobre la veracidad de la información que entregaba el Gobierno saliente. Con el tiempo, los allegados del Presidente vieron que era cierto o que incluso algunas situaciones eran un poco peor de lo que se les indicaba.

Señala que recibió el ISSSTE en una situación muy difícil, “con un pasivo atípico: 17 mil millones de pesos; la mayor parte, adeudos en medicamentos y servicios integrados”. Además, agrega, “teníamos 15 mil laudos en contra, por valor de $1700 millones y hay todavía 127 mil juicios”. Estos pasivos equivalen a la mitad del gasto operativo en un año.

Luego pasa a comentar un problema que la institución social lleva arrastrando de años. Explica que, a partir de 2007, Hacienda se lleva el pago de las pensiones; según la ley, la SHCP atendería, a cambio, el déficit del ISSSTE, pero eso no se dio. “Lo que hicieron las administraciones anteriores de Hacienda fue patear el bote en lugar de resolver pendientes que el Instituto venía arrastrando”.

Señala que si el Instituto reservaba dinero, no le servía. Hacienda fijaba el techo que no se podía rebasar, así que una vez gastado el presupuesto asignado, no se podían abatir pendientes porque hubiera significado sobrepasar el techo presupuestal. No se atendió esto en los años pasados. Dice que en ése y muchos otros temas “el Gobierno actual está pagando omisiones de Hacienda en los sexenios pasados”.

Por la política de austeridad del gobierno del Presidente López Obrador, hubo que hacer un recorte en las plazas de confianza. La verdad, explica Ramírez Pineda, “muchas de estas plazas eran injustificadas”. En el proceso, “tuvimos que presentar una nueva estructura con menos personal”. Acota que, en este Gobierno, la Dirección de Administración y Finanzas del Instituto está determinada por la Secretaría de Hacienda.

Culmina su presentación con algunos datos: 85% del presupuesto del ISSSTE va a salud; el 15% restante se distribuye en Fovissste, Turissste y otros servicios.  Hay 13.3 millones de derechohabientes y 104 mil trabajadores, de los cuales 88 mil son sindicalizados.

Preguntamos al director del ISSSTE sobre los principales retos que enfrenta la institución.

“Un reto mayúsculo es humanizar al personal médico en una circunstancia en la que cobran por horas, y en la que se considera que quien atiende a más pacientes es más productivo”. Ejemplifica diciendo que despachar a un paciente rápidamente, recetándole antibióticos o mandándolo a hacer análisis, significaba “un paciente atendido”. Eso da como resultado cosas absurdas, como que la mayor parte de los partos son por cesárea: “Se piensa en la rapidez, no en la paciente como persona”.

“Otro problema que tratamos de resolver, es la mejora de los trámites para pensionados” —continúa—; existían diversos requerimientos según el estado de la República. Ahora los hemos reducido al mínimo”. Son 30% menos requisitos.

“Y tenemos que trabajar en la prevención. A urgencias llega gente con síntomas ya muy evolucionados de diabetes, de pronóstico reservado. Es problema doble: hay que prevenir el gran problema del sobrepeso y la obesidad y enseñar a la gente a acudir a la clínica antes de que sea demasiado tarde”.

Un tema adicional es que, en vísperas de vacaciones, algunos familiares de pensionados quieren usar las clínicas como asilo; “van y dejan a sus ancianos, enfermos o no”. Por eso se crearon 21 Casas de Día para tratar a pensionados.

Ramírez Pineda también nombra a la infraestructura hospitalaria como un gran desafío. Hay 15 hospitales de tercer nivel, 25 hospitales generales, y las clínicas de primer contacto “que es la parte más débil”. Hay 23 hospitales que rebasaron ya su vida útil, y otros están por hacerlo.

Explica que la asociación pública-privada en operación de hospitales está funcionando. Se plantean nuevas en Villahermosa y Tláhuac. “Hemos construido cuatro, bajo el esquema de asociación público-privado, pero hay que sustituir más”.

Una pregunta obligada es sobre el abastecimiento de medicinas, ya que ha habido muchas quejas.

Responde que una parte importante del problema ha sido mediática, en general hay abasto, y cuando no lo ha habido es por dos razones: 1. Laboratorios dejaron de producir los medicamentos 2. Retrasos en el pago de deudas de administraciones anteriores, que generaron falta de flujo. Explica que se ha negociado con los laboratorios para que haya un flujo razonable de pagos y de medicamentos. “El desabasto que ha habido está ligado a temas administrativos”.

Comenta que las empresas que dominan el mercado, algunas de las cuales supuestamente estaban vetadas, siguen siendo los principales proveedores.

Luego muestra esperanza: dice que las compras consolidadas deben ayudar a que el proceso funcione mejor.

¿Y otros problemas que estén tratando de resolver?

“Al mismo tiempo, hemos encontrado excesos en el gasto. Algunos, ligados al burocratismo y la lógica mal entendida de productividad. Por ejemplo, subrogamos los estudios de laboratorio y el promedio por paciente es de ocho estudios; el exceso se da porque el médico pide de más en vez de analizar al paciente con tiempo y atención. Son problemas de procedimiento”.

Da otro ejemplo, la subutilización de quirófanos. Hay horarios que no utilizan los doctores porque están en su práctica privada. Concluye señalando que “la buena relación con el sindicato debe ayudar a resolver estos asuntos”. De nuevo salen a relucir las omisiones de Hacienda en los sexenios anteriores: “Por ejemplo, esas omisiones impiden que el personal de guardias y suplencias pueda ser basificado”.

Finalmente, le preguntamos si siente que el ISSSTE va a poder trabajar mejor en los próximos años o si seguirá sujeto al control de la Secretaría de Hacienda.

La respuesta es positiva. Ramírez Pineda señala que no hay riesgo alguno de dejar de pagar pensiones, que la situación se normaliza y que, en la curva de aprendizaje, hay indicadores que llaman a la confianza y a la esperanza.