Sábado 20 de Julio, 2019 - México / España
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En la CDMX se utiliza la ciencia para resolver sus problemas: Rosaura Ruiz


Es una visión que marca la diferencia con gobiernos anteriores, señala la titular de la Sectei y expresidenta de la AMC. Capacitación de policías y proyectos en movilidad y salud, ejemplos de colaboración

La Ciudad de México reúne algunos de los problemas más complejos presentes en el país: inseguridad, calidad educativa, contaminación atmosférica, disposición de agua, movilidad urbana y transporte público, desigualdad, salud… En el abordaje de todos hay conocimiento científico y técnico que puede materializarse en una política pública o toma de decisión.

Para Rosaura Ruiz, titular de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (Sectei), el conocimiento es una guía elemental para el gobierno de Claudia Sheinbaum y la dependencia que encabeza es el vínculo mediante el cual la ciencia desarrollada en instituciones académicas, universidades y centros de investigación con sede en la capital, lo materializará.

En entrevista, la expresidenta de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) explica este funcionamiento el cual, señala, establece una diferencia con los gobiernos antecesores y su visión para resolver los problemas de la ciudad. Adicionalmente, ofrece algunos ejemplos de lo anterior, que ya han sido puestos en marcha, y ofrece su opinión sobre otros temas de política científica de carácter nacional, como la iniciativa de reforma a la Ley de Ciencia y Tecnología.

“Esta secretaría tiene otro enfoque y si bien René Drucker —anterior secretario—, hizo un trabajo importante, ahora nos distinguimos en la vinculación que tenemos con otras dependencias de gobierno, así como con la academia”, apunta la exdirectora de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Actualmente, ejemplifica, la Sectei trabaja con la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México y la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, en la formación de policías investigadores y en la puesta en marcha de un bachillerato especial, respectivamente.

“Para formar policías investigadores, la ciencia forense es un tema central y contempla todo tipo de disciplinas. Pero además, no hay forma de conocimiento que se pueda dejar de emplear en la investigación policiaca, desde la lingüística y la filosofía, hasta la biología, la botánica…

“En el mejoramiento de la policía, elaboramos un bachillerato especial que incluye profundamente el tema de derechos humanos, así como el entrenamiento físico y de armas que necesitan saber”.

El trabajo de la Sectei, puntualiza, es estudiar las necesidades de éstas para analizar cómo interactuar con ellas. “Tenemos la experiencia académica de las instituciones, histórica y de carácter mundial, de las cuales se puede beneficiar al gobierno de forma relevante”.

Estos ejemplos forman parte del nuevo proyecto de gobierno capitalino en atención al tema de inseguridad, uno de las principales preocupaciones de la ciudadanía, añade.  “Pero también colaboramos con las secretarías de Movilidad, Medio Ambiente, Salud, entre otras, donde aplicamos tecnología generada en esta dependencia y otras instituciones educativas”.

Tratamiento de agua pluvial, la creación de una clínica de investigación sobre VIH o la implementación del Centro de Desarrollo Tecnológico e Innovación de Vallejo, anunciado por la jefa de gobierno con la alcaldía, son otros ejemplos donde trabajan conjuntamente funcionarios, académicos e industria, acota.

Sobre este centro de innovación, agrega, se han reunido con los mayores especialistas en ciencias computacionales de la UNAM, UAM, CIDE e ITAM, entre otros, para conocer los sistemas que requerirá. “Trabajaremos también con la industria, puesto que el gobierno de la ciudad busca desarrollar la innovación industrial, pero también la innovación social, en ciencia y en educación”.

Hay proyectos de más largo plazo en el tema de movilidad a los cuales también le apostará la Sectei, apunta la científica, como en el avance para desarrollar autos eléctricos e híbridos que ayuden a disminuir la contaminación ambiental; para ello, se deben hacer accesibles a los capitalinos. “Eso urge (…) por lo cual se pueden destinar recursos especiales a este tipo de proyectos”.

A través de la Red ECOs de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México, el objetivo es “invitar a los científicos a que colaboren en la resolución de los problemas de la ciudad”, con mucha de la investigación que ya han realizado en sus instituciones. A través de convenios de colaboración y otros mecanismos, la Sectei busca emplear ese conocimiento y no iniciar de cero, lo cual otorga mayor dinamismo y rapidez para poner en marcha programas como los antes descritos.

Pero también existe investigación de diversas instituciones educativas que fue realizada a petición de la dependencia en administraciones pasadas, pero no se utilizó. “Analizamos hasta dónde se desarrollaron y cuáles podríamos aplicar”.

Rosaura Ruiz proviene del sector académico y tiene amplia experiencia en su administración, eso le permite a ella y sus colaboradores saber a qué instituciones acudir y a qué expertos contactar.

Este acercamiento y el establecimiento de convenios de trabajo con las universidades y centros de investigación también hacen más eficiente el gasto de la Sectei, pero adicionalmente existen varios proyectos que decidieron no continuar. Sin ahondar, la Ruiz Gutiérrez, ejemplifica que en alguno de éstos se pagaron 850 mil pesos a un astronauta por impartir una conferencia. “Se suspendió por un gasto tan injustificado que la ciudad no debería de pagar”.

Por otra parte, proyectos como el Museo Móvil Interactivo —un tráiler cuya caja alberga el espacio museográfico y que tuvo una inversión de 45 millones de pesos en 2015— se mantienen, dijo, con algunas modificaciones en sus programas de actividades y disminuyendo el costo de su mantenimiento.

Varios proyectos heredados del gobierno anterior no valían la pena, pero algunos sí, agrega. Un ejemplo es el proyecto del Centro de Investigación sobre Envejecimiento, que tendrá ciertas modificaciones y en la que participarán nuevos actores; seguirá encabezado por el Cinvestav.

POLÍTICA CIENTÍFICA. Por otra parte, y como tema ineludible para cualquier científico del país, Rosaura Ruiz opina sobre la iniciativa de reforma a la Ley de Ciencia y Tecnología, presentada hace algunos meses por la senadora de Morena Ana Lilia Rivera, la cual fue rechazada por gran parte del sector académico y de la cual se deslindó la nueva administración de Conacyt, encabezada por Elena Álvarez-Buylla.

Desde la dependencia y en sintonía con colegas y colaboradores, la bióloga señala que es importante modificar la ley actual, “pero siempre en consenso con la comunidad científica”.

Señala que con la ley vigente, en la anterior administración federal hubo problemas que deben corregirse, como la relación de ciencia e industria, donde hubo programas que no tuvieron el éxito de acuerdo con el costo que representaron. Por otra parte, enfatiza, se debe garantizar la libertad a la investigación y a la autonomía, para que instituciones y científicos decidan qué tipo de investigaciones hacer.

“Debemos entender cómo funciona la ciencia y los científicos, respetar a las instituciones autónomas; eso es importante en una ley, la cual hay que revisar y generar consensos. Ya lo dijo Ana María Cetto: tenemos que discutir y aunque habrá divergencias, ponernos de acuerdo, que no nos asuste. Sólo así lograremos un avance importante en la ciencia mexicana”.