Sábado 20 de Abril, 2019 - México / España
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Las oleadas polares son cada vez más comunes


Paradójicamente, el frío congelante que azota el norte de EU es consecuencia del calentamiento global. Con el aumento de la temperatura en los polos se genera el fenómeno llamado vórtice polar, que es el escape de corrientes gélidas del ártico, el cual se espera que sea cada vez más común.

El año pasado se registró el fenómeno que llegó a Europa occidental, heló el norte de EU e incluso repercutió en las bajas temperaturas que hubo en México a inicios del 2018. No obstante, este año el termómetro bajó a niveles históricos en ciudades como Chicago, donde se registraron -30 grados, con sensación térmica de -50.

El estudio Estados débiles persistentes del vórtice polar estratosférico vinculados a extremos fríos, publicado el año pasado en la Revista de la Sociedad Metereológica  Americana, señala que el fenómeno cada vez es más frecuente en las últimas décadas. Los científicos esperan que sean más comunes tanto en el norte de EU, como en Eurasia.

El término vórtice polar se refiere a bandas circulares de vientos cerca de los polos, que son más fuertes en invierno y están muy por encima de la corriente de chorro en la estratosfera. Esas bandas actúan como paredes que mantienen el aire frío chocando contra los polos, pero algunas veces se genera una “ruptura” en éstas, lo que permite al frío escapar.

De acuerdo con el estudio, las mediciones realizadas por los científicos demuestra el debilitamiento del vórtice polar en las últimas cuatro décadas. “Tan sólo este cambio en los estados de vórtices polares puede explicar la mayoría de las tendencias recientes de enfriamiento en el invierno en latitudes medias de Eurasia a través del acoplamiento estratosfera-troposfera. La presión a nivel del mar observada y los precursores del flujo de calor están de acuerdo con los mecanismos físicos propuestos y pueden explicar el debilitamiento del vórtice polar a través de un acoplamiento dinámico de troposfera-estratosfera”, señala el texto.

Las corrientes de aire relativamente cálido que han penetrado en el círculo polar boreal han actuado como una daga que dio lugar a dos grandes masas de aire frío, las cuales al descender a los continentes generaron temperaturas inusualmente bajas, primero en América del Norte y después en Europa, refiere Alfredo Sandoval Villalbazo, científico del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

En un artículo publicado en el portal UNAM Global, señala que las consecuencias del deshielo en el Ártico no se limitan a episodios de inviernos muy fríos capaces de generar daños irreversibles en comunidades vulnerables. “Lo que pasa en el Ártico no se queda en el Ártico, sino que las alteraciones en los patrones de las corrientes atmosféricas contribuyen a la formación de fenómenos extremos, tales como huracanes de alta intensidad y ondas de calor mortales”.

El científico señala que las concentraciones de gases de efecto invernadero no retrocederán en las próximas décadas a los niveles registrados a principios del siglo XX, por lo que es evidente que se seguirán presentando diversos fenómenos extremos vinculados con el cambio climático.

SUMIDEROS DE CARBONO. Por otra parte, un artículo publicado en Nature refiere que la capacidad de captación de carbono en el suelo se está comprometiendo en el largo plazo, lo que propiciaría una mayor dificultad para contener el cambio climático.

Los investigadores que firman el texto “Large influence of soil moisture on long-term terrestrial carbon uptake”, refieren que sus resultados enfatizan que la capacidad de los continentes para actuar como un futuro sumidero de carbono depende fundamentalmente de la respuesta no lineal de los flujos de carbono a la humedad del suelo y de las interacciones tierra-atmósfera. “Esto sugiere que la tendencia creciente en la tasa de consumo de carbono puede no mantenerse a mediados del siglo y puede dar lugar a un crecimiento acelerado del CO2 en la atmósfera”.